La perrita Aila escucha a la maestra Anna Schmitt que escribe un cáculo canino en la pizarra. Foto DPA
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Aila no sólo tiene la habilidad de entusiasmar a los chicos de entre ocho y diez años de edad, sino que "también ha conseguidado que los alumnos estén bien integrados entre ellos".
Wittlich, Alemania- Aila es el "profesor preferido" de la clase de tercero de primaria en la localidad alemana de Wittlich, en Renania-Palatinado. Cuando la vivaracha terrier sube saltando las escaleras de la escuela, ya se escuchan las voces alegres y estridentes de los chiquillos: "¡Hola Aila, qué bien que hayas llegado!". "El perro ha cambiado por completo la actitud de la clase de manera positiva", explica Anna Schmidt, la maestra y dueña de la perrita.

Aila no sólo tiene la habilidad de entusiasmar a los chicos de entre ocho y diez años de edad, sino que "también ha conseguidado que los alumnos estén bien integrados entre ellos". Por ejemplo, había el caso de un niño que al principio no hablaba y no participaba en clase. Pero Aila consiguió romper el hielo y desde entonces el tímido chico "empezó a hablar con el perrito y sobre el animal", prosigue la maestra.

El cuadrúpedo es fuente de inspiración para las clases de cálculo. "Si Aila come dos latas de comida al día, ¿cuántas comerá en dos días?" Y también para los dictados sobre perros. "Es muy divertido", comenta Zoe, otra alumna.

En Alemania hay cada vez más la tendencia de llevar perros a las escuelas. La fundadora del portal Schulhundweb, Lydia Agsten, comenta que hay unos 1.000 canes en todo el país. "La mitad se encuentran en escuelas primarias, y la otra mitad en escuelas de formación especial", explica esta maestra que siempre va acompañada de dos perros durante las clases.

"Un perro consigue crear un buen ambiente de trabajo y posee mejores antenas para identificar el estado de ánimo de las personas", sostiene. Agsten organiza para principios de octubre la primera conferencia sobre perros escolares en Dortmund, y ya se han inscrito unas 80 personas que tienen perro.

La maestra de primaria Gabriele Oswald-Hannemann, de una localidad del estado federal de Palatinado, está entusiasmada de los efectos positivos que puede llegar a transmitir sus perros durante la clase.

"Los chicos se tratan mejor entre ellos y se ocupan del animal". El suelo brilla de limpio para que Nala, que es la madre de Aila, y Luena no coman nada que les resulte peligroso. Las chaquetas ya no cuelgan de las sillas y los chicos son más silenciosos que antes "porque saben que un perro puede oír todo mucho más fuerte que las personas", agrega.

A pesar de todas las ventajas que comporta traer un perro a una escuela, no todos los cuadrúpedos son ideales para este método, explica la experta Agsten. Por ejemplo, si un perro se siente superado y no está bien educado puede ser negativo para él y para los chicos. "El animal necesita un rincón tranquilo donde pueda descansar y retirarse en un momento dado, y los chicos debe respetarlo".

Las razas de perro preferibles para este tipo de proyectos son los border collies y los pastores australianos. Agsten considera que la tendencia a tener un perro escolar es también un "desarrollo contrario a la tecnología". "Los seres humanos también necesitamos la naturaleza y los animales".

Todo profesor que decida traer un perro a la escuela debería desarrollar previamente un concepto, según la maestra de primaria Schmitt. Además es necesario tener una formación básica y haber visitado una escuela para perros. Así también los chicos participan de una manera natural ante la presencia del perro. "Y el can no espera nada de los niños, los acepta tal y como son", agrega la maestra.

Y es que en Wittlich, los chicos ya no se pueden imaginar la escuela sin Aila. "Me parece fantástico que la podamos acariciar y que podamos jugar con ella", dice Zoe entusiasmada.