LA JORNADA
México, D.F. .- La semana pasada, el precio del crudo de referencia West Texas Intermediate (WTI, por sus siglas en inglés), alcanzó una nueva marca de 96 dólares por barril (d/b), casi el doble de su nivel a principios de este año, mientras el crudo Brent también alcanzó un nuevo pico de 91.6 d/b.
El factor más reciente ha sido el agudo declive de los inventarios estadunidenses de petróleo que, esta semana, sufrieron una repentina baja de dos años, reflejo de las condiciones de estrechez. Una nueva marca a la baja en el valor de dólar estadunidense (luego de la reducción de tasas de interés de la Reserva Federal) y la resistencia de la economía mundial han incitado también la oleada reciente. ¿Cuánto más puede subir el precio del petróleo?, y si se traspasa el umbral de 100 d/b, ¿será señal de una violenta modificación a la baja?

Los precios están ahora peligrosamente cerca de su nivel más alto en términos reales (el mayor registro de todos los tiempos ajustado a la inflación es de 101.70 d/b, en abril de 1980). Sin embargo, el crecimiento económico sigue en expansión y EU, el mayor consumidor de energía del mundo, desafió el temor de una desaceleración de su economía al crecer 3.9% durante el tercer trimestre, el ritmo más rápido desde el primer trimestre de 2006. La resistencia de la economía global (y por extensión de la demanda de crudo) ante el aumento de los precios sigue tranquilizando a los de la Organizacón de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuyos ministros de petróleo siguen sosteniendo que poco pueden hacer para reducir los precios y que el suministro de crudo es adecuado. Insisten en que los inventarios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) son altos en relación con su promedio de cinco años, pero que las existencias del producto son menos boyantes, lo cual es reflejo de cuellos de botella en las refinerías más que de la escasez de crudo.

Sin embargo, los fundamentos de la oferta/demanda de crudo muestran un mercado en evidente déficit. La demanda va cerca de 1.9% por delante de la de 2006, pero la oferta global se ha rezagado y su crecimiento es de menos de 0.5%. A partir del 1o de noviembre, la OPEP liberará casi 400 mil b/d de crudo nuevo al mercado. Sin embargo, este aumento no podrá hacer mucho por aliviar la escasez global a medida que entremos en la estación de máxima demanda. Actualmente la oferta global de crudo promedia 85.4 millones de b/d en comparación con un consumo de 86.2 millones, lo cual arroja un déficit de 800 mil b/d. Con las recientes tensiones políticas por la disputa Irak-Turquía, el estancamiento nuclear en Irán y los disturbios en el delta del Níger, aumenta el flujo de dinero de los especuladores y los inversionistas institucionles. A este ritmo, no sería ninguna sorpresa ver precios a punto de llegar a la marca de 100 dólares por barril.

¿Pero qué podríamos esperar después de esto? ¿Los precios continuarán probando la marca de 110-120 d/b o comenzarán a perder terreno de manera significativa? Aunque el mercado se ha estrechado, el crecimiento de los fondos de inversión presiona al alza los precios del petróleo y, según opina la Economist Intelligence Unit, es posible que se lleve a cabo una corrección en el futuro próximo. EIU espera una lucha por rescatar rendimientos por parte de los comerciantes y una retirada sicológica de los clientes en reacción al aumento de los precios. En comparación con un promedio de 80 d/b del crudo Brent durante el cuatro trimestre, los precios se retraerán a 75 d/b y 65 d/b, respectivamente, en el primer y segundo trimestres de 2008. Pero a partir de mediados de 2008, EIU prevé un renovado apoyo y es probable que se incremente de nuevo. En efecto, para 2008 en su conjunto EIU pronostica que el precio promedio del Brent se eleve a 75 d/b, en comparación con 72 d/b que se esperan para 2007. Varios factores optimistas apoyan estas previsiones.

Éste es el sexto año consecutivo en el que aumentan los precios; en promedio, el consumo global ha crecido 1.9% anual durante este periodo. En circunstancias normales, EIU esperaría que la demanda mundial de petróleo se redujera a partir del próximo año; en particular, ante el riesgo de una posible recesión económica estadunidense en 2008. Pero por ciertas razones, EIU espera que el crecimiento de la demanda de crudo se mantenga en un firme 1.8% el próximo año, con un lento crecimiento en los países de la OCDE fácilmente superado por una mayor flotabilidad de la demanda en los países que no pertenecen a la OCDE. Los principales factores que sostienen estas proyecciones del crecimiento son:

El ímpetu de la demanda es muy fuerte, impulsado por la industrialización de China y cambiantes modelos de consumo. India, con un bajo consumo per cápita de petróleo, que hasta ahora no ha tenido mayor impacto en la demanda global de crudo, está destinada a convertirse en un participante clave a medida que su parque vehicular en aumento requiera más y más gasolina.

Los controles de precios en algunos países consumidores clave, en especial China, seguirán protegiendo a los consumidores del impacto total de los aumentos de precios. En otras regiones importantes, como Medio Oriente, enormes subvenciones de combustible alentarán el crecimiento permanente del consumo.

Una mayor debilidad del dólar estadunidense pondrá sordina al impacto en términos de divisas domésticas. Finalmente, la falta de sustitutos viables del combustible para transportes favorecerá la demanda en los mercados desarrollados.

Por la oferta, la producción seguirá afectada por la disminución prevista, restricciones de capacidad y mano de obra, costos desfasados e inversión insuficiente. Pero EIU espera que el crecimiento de la oferta de la OPEP se recupere a 2.2% en 2008, en tanto que el aumento de la producción en la antigua Unión Soviética, EU y Brasil permite compensar el descenso de la producción en México, Noruega y el Reino Unido. Sin embargo, la responsabilidad de la OPEP para subsanar el déficit creado por la reducción de reservas y el alto consumo seguirá siendo importante. Pero no puede confiarse en que los países de la OPEP liberen el crudo suficiente para que el mercado presente un superávit en 2008. Esto no es tampoco porque no puedan -muchos miembros están ya produciendo a su máxima capacidad; o porque no quieran-: los productores de la OPEP disfrutan de los actuales niveles de precios (confiados en que, hasta ahora, la demanda se ha mostrado firme, a pesar de los precios), y tienen pocos incentivos para aumentar la demanda de manera excesiva.

Por consiguiente, los precios permanecerán al alza en 2008 mientras subsistan los factores que motivaron la carrera de precios este año. Es poco probable que las tensas relaciones que involucran a Irán, Nigeria, Turquía e Irak se resuelvan pronto e, incluso, podrían exacerbarse durante el curso del año. La perspectiva de que se incremente el conflicto en Medio Oriente mantendrá invariables las primas de riesgo. El margen efectivo de capacidad de repuesto de la OPEP podría elevarse a 2.7 millones b/d (más de 80% del que tendrá Arabia Saudita), lo cual representa una gran mejoría frente a 2004, cuando ese margen se estrechó a menos de un millón b/d. Sin embargo, con Irán e Irak en las noticias, esto parece apenas suficiente para cubrir una suspensión del abasto. En tales circunstancias, los inversionistas no querrán abandonar un mercado potencialmente en alza.

En resumen, a corto plazo, el precio podría subir aún más. Considerando el monto de los intereses de la inversión, 100 d/b para el WTI ya no parece inverosímil, aunque sea de manera temporal. Los precios permanecerán altos en 2008, pero se retraerán a partir de entonces a medida que la nueva capacidad de crudo entra en operación en la antigua Unión Soviética y varios países de la OPEP. Arabia Saudita sostiene que en 2009 tendrá la capacidad de producir unos 12 millones b/d, muy por arriba de 10.7 millones b/d en 2006, lo cual propiciará que se restaure la capacidad de repuesto de la OPEP. Una parte significativa del nuevo crudo de la OPEP será de variedades más ligeras y dulces, del tipo que buscan las refinerías existentes, obligadas a satisfacer exigencias ambientales cada vez más rigurosas. Un aumento de la capacidad de refinación cooperará también a aliviar el cuello de botella de la refinación. El crecimiento de la demanda global de petróleo comenzará también a reducir su ritmo a partir de 2009, en particular en respuesta a seis años de altos precios. Sin embargo, la moderación de la oferta de la OPEP y las tensas relaciones geopolíticas en curso pondrán un piso a los precios: para el crudo Brent, EIU pronostica un promedio de 68 d/b durante 2009 y 62 d/b durante 2010.

Durante el periodo 2011-12 los precios deberán comenzar a elevarse de nuevo, mientras del lado de la oferta se prevé muy poca nueva capacidad de crudo. En el lado de la demanda, EIU pronostica mayor aceleración del crecimiento a medida que aumente el uso del petróleo en más mercados emergentes (que ahora incluyen a India, con su enorme número de propietarios de automóviles), lo que provocaría una nueva estrechez del mercado global.