"La productividad en Amberes es muy alta", declaró el presidente de Flandes, Kris Peeters, tras reunirse con los principales sindicatos de la factoría para abordar la grave situación.
Bruselas, Bélgica.- El Gobierno de la región belga de Flandes y los sindicatos de la fábrica de Opel en Amberes insistieron hoy en que General Motors (GM) Europa tenga en cuenta la competitividad de esas instalaciones a la hora de decidir su futuro.

La planta de Amberes tiene un futuro "incierto" en los planes de reestructuración de GM Europa, reconoció el miércoles el presidente de la empresa, Nick Reilly, y el país teme el cierre definitivo de la fábrica.

"La productividad en Amberes es muy alta", declaró el presidente de Flandes, Kris Peeters, tras reunirse con los principales sindicatos de la factoría para abordar la grave situación.

Peeters insistió en que está "convencido" de que la fábrica de Amberes "tiene futuro desde el punto de vista económico y no del político", por lo que pidió que GM dé "una oportunidad" a la planta.

En Bélgica siguen planteándose cuestiones acerca de que el plan de reestructuración de GM Europa, que prevé una reducción de en torno al 20 por ciento de la capacidad de producción, haya garantizado las cuatro fábricas alemanas del grupo, pero amenace con la clausura de la única belga.

Un cierre constituiría una "situación intolerable", dijo claramente Peeters.

Los responsables políticos y sindicales belgas contaban con que GM Europa cumpliera un compromiso de hace dos años de producir en Amberes dos vehículos todoterreno, a fin de compensar por el cese de la producción del Astra en estas instalaciones.

Sin embargo, las últimas informaciones aportadas por la empresa apuntan a que esos vehículos serían producidos en las fábricas que el grupo General Motors tiene en Corea del Sur.