LA JORNADA
México, D.F. .- El gobierno mexicano debe a la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) gran parte de los resultados de las pesquisas abiertas desde 2002 en contra de Juan Diego Espinosa Ramírez, El Tigre, y su novia, Sandra Avila Beltrán, La reina del Pacífico, ambos detenidos el pasado 28 de septiembre en el Distrito Federal.
Como ha ocurrido en la mayoría de las investigaciones de las autoridades federales mexicanas en asuntos relacionados con capos del narcotráfico, en el caso de ambas personas fue el servicio de inteligencia de Estados Unidos el que puso al tanto a la Procuraduría General de la República (PGR) sobre las actividades ilícitas de los inculpados.

Juan Diego Espinosa, según las autoridades ministeriales, es el segundo hombre en importancia en el cártel colombiano Norte del Valle, mientras que Sandra Avila es la supuesta responsable de las "relaciones públicas" del cártel de Sinaloa, que dirige Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

La agencia antidrogas estadunidense opera en Jalisco

La Jornada tuvo acceso al expediente judicial abierto actualmente en tribunales contra La reina del Pacífico y El Tigre, el cual revela básicamente que la DEA opera en Guadalajara, Jalisco, y que ese organismo de inteligencia estadunidense fue el que dio el pitazo sobre las actividades delictivas de ambos inculpados.

Según consta en el caudal probatorio, fue la misma DEA la que entregó información a la Agencia Federal de Investigación (AFI) sobre los vínculos de Sandra y Juan Diego con narcotraficantes colombianos del cártel Norte del Valle.

Durante cinco meses, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) no tuvo ni idea de que las nueve toneladas de cocaína encontradas en el buque atunero Macel, que fueron aseguradas en diciembre de 2001 en el puerto de Manzanillo, Colima, presuntamente fueran propiedad de ambos detenidos.

Fue la agencia antidrogas estadunidense, según un oficio firmado por elementos de la AFI el 8 de mayo de 2002, la que dio datos precisos sobre las actividades delictivas de la pareja de presuntos narcotraficantes.

El oficio catalogado como AFI/DGIP/PI/3335/02, del cual se tiene copia, abierto como parte de la averiguación previa 002/MPFEADS/02, revela que "por medio de información proporcionada por agentes de la DEA, comisionados en el consulado de Estados Unidos en Guadalajara (.), se supo que del aseguramiento de droga que se llevó a cabo el 20 de diciembre de 2001 a un buque de nombre Macel, se encuentran relacionados dos sujetos de nacionalidad colombiana, respondiendo al nombre de Juan Diego Espinosa Ramírez, El Tigre, y su hermano Mauricio Espinosa Ramírez".

Se añade que "al parecer (según los datos proporcionados por la DEA), ambos hermanos se han desplazado en los dos últimos años por las ciudades de Puerto Vallarta, México, Distrito Federal, y Guadalajara, realizando actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico; también que los principales integrantes de esta organización (delictiva) son Juan Diego Espinosa Ramírez, Mauricio Espinosa y Sandra Avila Beltrán".

Telefonemas del Macel a Guadalajara

Se indica que "se les mostró un registro telefónico de las llamadas entrantes y salientes que se realizaron desde un celular que llevaba consigo el maquinista del buque Macel, Angel Canchota García; en relación con las llamadas a Guadalajara aparecen en el listado los números telefónicos de Juan Diego Espinosa Ramírez y María Luisa Beltrán Félix (madre de La reina del Pacífico), lo que hace suponer la relación directa y la comunicación que tenían con el buque", puntualiza el oficio de la AFI.

En la causa penal 101/2003 se reproducen además las declaraciones de los 19 tripulantes del mencionado barco atunero, quienes revelaron que fue un "buque de guerra estadunidense" el que los detuvo en altamar y detectó la droga el 18 de diciembre de 2001. De todos los inculpados sólo uno reconoció ante la autoridad ministerial que sabía que el barco traía cocaína, pero en ningún momento señaló como dueños de la droga a El Tigre, a La reina del Pacífico o a la madre de ésta.

Ahí, los agentes del vecino país mantuvieron arrestados a los 19 miembros de la tripulación durante tres días, hasta que llegó un barco de la Armada de México para hacerse cargo. No obstante, las autoridades mexicanas han informado que fue la Secretaría de Marina la que detectó y detuvo al Macel, el 21 de julio de 2002.

El pasado 28 de septiembre, cuando la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal emitió el comunicado 321 para anunciar la detención de Sandra Avila Beltrán, la dependencia indicó que a la inculpada "se le señala como la responsable de intentar transportar un cargamento de 9 toneladas de cocaína pura, encontrado y asegurado en el puerto de Manzanillo por la Armada de México en el buque atunero Macel, el 21 de julio de 2002, valuado en aproximadamente 800 millones de dólares".

La información oficial se contrapone con las declaraciones de los tripulantes de dicho barco, mismos que fueron detenidos y procesados penalmente por su presunta responsabilidad en delitos contra la salud.

El expediente, al que tuvo acceso este diario, detalla las declaraciones de los 19 tripulantes, quienes coinciden en que fue un guardacostas estadunidense el que los detuvo luego de un mes de permanecer en aguas internacionales, presuntamente pescando atún de aleta amarilla.

Dos revisiones al barco por un guardacostas de EU

La declaración más contundente la dio el 25 de diciembre de 2001 Raúl Antonio García Vercellino, quien se desempeñaba como observador de la Secretaría de Agricultura para dar cumplimiento a la NOM 001 de pesca, correspondiente a 1994.

Ese día dijo a la PGR que "el 17 de noviembre de 2001 abordó el Macel y, ya en altamar, el capitán Miguel Loera Vázquez le comentó que ese viaje no iba a ser sólo de pesca, sino que se trasladarían a la latitud sur a recoger cocaína en aguas internacionales".

Dijo además que hubo dos revisiones en altamar al mencionado buque atunero por parte de autoridades estadunidenses. La primera ocurrió el 3 de diciembre de 2001, pero como aún no cargaban la cocaína los dejaron ir. La segunda se efectuó el 18 de diciembre. "Tuvieron a los tripulantes en el comedor durante el resto de ese día, y así continuaron durante tres días más, hasta que llegó la Armada de México, la que no los dejó salir hasta llegar al puerto de Manzanillo".