LA JORNADA
México, D.F. .- Durante mucho tiempo los economistas advirtieron que la economía mundial no podía volar siempre con el solo motor de la demanda estadunidense. Un avión monomotor tiene más probabilidades de estrellarse. Con un mercado inmobiliario en ruinas y consumidores cada vez más temerosos, Estados Unidos (EU) afronta ahora un riesgo creciente de recesión. La buena noticia, sin embargo, es que el mundo ha encontrado nuevos motores poderosos en China y otras economías emergentes. Aunque los mercados de crédito se paralicen, una economía mundial menos dependiente de Washington tiene más probabilidades de salir adelante.
El poder de este nuevo motor es alarmante. Durante varios años, economías emergentes asiáticas han representado más en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) global que Estados Unidos. Este año China logrará por primera vez la misma hazaña (en tasas de cambio de mercado), incluso si el crecimiento estadunidense se detiene.

El gasto estadunidense en consumo es aproximadamente de cuatro veces el de India y China combinadas, pero lo que importa para los asuntos del crecimiento global son los dólares extras de gasto generado cada año. En la primera mitad de 2007 el aumento de gastos de consumo (en términos de dólares) en China e India juntas contribuyó más al crecimiento de PIB global que el de Estados Unidos.

Los contras de la esperanza

Desde luego, esta esperanza tiene sus contras. Una aguda desaceleración en China tendría consecuencias globales más desagradables que en el pasado, y la economía china tiene debilidades. Pero no parece que pueda meterse en problemas durante el siguiente par de años, periodo durante el cual es probable que Estados Unidos permanezca débil. Si China puede seguir volando alto, ayudará a mantener a salvo la economía mundial.

Claro, si EU sufre una recesión, las exportaciones de Asia se debilitarán. Pero esto no debe de hacer demasiado daño al crecimiento del PIB, porque otros factores deben de ayudar a compensar el debilitamiento. Esto contribuye a que China y la mayor parte de las demás economías emergentes de Asia ahora exporten más a la Unión Europea que a Estados Unidos.

Las exportaciones de China a otras economías emergentes crecen aún más rápido. También ayuda que el gasto nacional se ha reforzado y probablemente permanezca fuerte: China, junto con la mayor parte del resto de Asia, es una de las pocas partes del mundo sin burbuja hipotecaria.

Si las economías asiáticas emergentes comienzan a parecer débiles, sus gobiernos cuentan con cierto margen para fortalecerlas. La mayoría, con excepción de India, tienen pequeños déficit presupuestarios; incluso algunas tienen excedentes. Así que si las exportaciones caen, los gobiernos tienen también un gran margen para impulsar la demanda doméstica.

Los precios de las materias primas, también, resentirán el efecto de la creciente importancia de las economías emergentes. Con frecuencia se cree que una recesión estadunidense causaría una caída repentina de los precios del petróleo y otras materias primas. Pero Asia emergente representó dos terceras partes del aumento de la demanda de energía mundial de los cinco años pasados. Así que si Asia permanece fuerte, los precios de las materias primas también deberán permanecer fuertes, y economías emergentes productoras de materias primas, como Brasil, Rusia y Medio Oriente, también seguirán prosperando.

Permanecer estable

Asia emergente no puede cargar con todo el muerto si Estados Unidos entra en recesión. El crecimiento mundial reducirá su marcha, y podría decirse que necesita hacerlo. Pero Asia puede ayudar a que el mundo avance a trompicones. En efecto, a la larga una ligera desaceleración de la economía estadunidense podría incluso ayudar a Asia si obliga a los gobiernos a cambiar la mezcla de crecimiento de exportaciones al consumo y hacer su futuro crecimiento más sostenible.

No hace mucho, el mundo rico solía considerar que las economías emergentes eran riesgosas e inestables. Esa opinión necesita cambiar: las economías emergentes parecen ser ahora una fuerza que estabilizará la economía mundial.