Pascual Escandón
Saltillo, Coah.-"Ya no queremos policías aquí", es la voz unánime de vecinos de la colonia Federico Berrueto Ramón. Las razones les sobran, pues ya no saben de quién cuidarse más, si de los pandilleros o de los agentes.
La historia de desprecio a esa institución comenzó hace dos meses, según platicaron, pues en una de las redadas atropellaron con una patrulla a un habitante de la privada Ezequiel Chávez, quien a la fecha no acaba de recuperarse, y después gasearon a una familia entera cuyo único "pecado" fue asistir a una elotada.

Pero el colmo del abuso, según dijeron, ocurrió el domingo 7 del presente mes cuando a las 15:30 horas varios niños y jóvenes se hallaban jugando futbol en el patio de la privada Francisco Cervantes.

El día era apacible y algunos adultos descansaban, pero ese súbito encanto se rompió al ver a decenas de policías irrumpiendo violentamente, armados al puro estilo pandillero, con palos, piedras y botellas.

La reacción fue correr y ponerse a salvo, pero a quien realmente le fue mal es a la familia Delgado Martínez, quienes vieron cómo estos supuestos guardianes del orden apedreaban su casa.

"Yo nomás vi cómo volaban las piedras y les gritaba que ya nos dejaran en paz, porque tengo un hermano enfermo y tenía mucho miedo", dijo Alicia Delgado, ama de casa que vivó esos momentos de pánico.

En el 198 de la mencionada privada la familia estaba reunida conviviendo en paz, mientras reponían energías para enfrentar la semana; dos de sus integrantes trabajan en fábricas.

Sin embargo, de un momento a otro se vieron rodeados cual si fueran delincuentes; en la puerta escuchaban los impactos de las piedras y las patadas seguidas de los gritos de "hijos de su p.. m... salgan o vamos por ustedes", según comentaron.

Cerca de 15 minutos duró el refuego, mientras tanto un vecino veía desaparecer la mitad de sus blocks, pues éstos fueron destrozados por los agresores para hacerse de proyectiles y romper varios vidrios y dejar inservible la puerta del domicilio.

De no ser porque al sitio arribó uno de los comandantes a calmar a sus subordinados, las consecuencias de esos actos vandálicos hubieran sido trágicas, según comentaron.

"Yo les gritaba a los policías que para qué hacían eso, y contestaron que no fuéramos viejas metiches... pero si son nuestras casas. Éstos son pandilleros con licencia", dijo una vecina que al igual que otros prefirió reservarse su nombre por temor a represalias.

Otras versiones encontradas en el sitio apuntaron a que los policías creyeron que por ahí se encontraban cuatro sujetos que aterrorizan el sector, pero eran sólo suposiciones, ya que no se dan a la tarea de investigar.

"Si quisieran agarrarlos, ya lo hubieran hecho, para qué se hacen tontos, si lo que quieren es agarrar a quien sea pa' achacarle los delitos", dijo otro habitante.

Luego de las entrevistas con los afectados, el común piensa que está bien que la policía se dé sus vueltas a la colonia, ya que los pandilleros son una verdadera amenaza, "pero no de esa forma".