Düsseldorf.- El presidente del fabricante automovilístico alemán Porsche, Wendelin Wiedeking, advirtió hoy de las negativas consecuencias que tendría para la industria automotriz europea la eventual quiebra de Opel, la filial alemana del ruinoso grupo estadounidense General Motors (GM).
"La interdependencia de la industria automotriz es muy fuerte. Si de la noche a la mañana desapareciera un gran fabricante, afectaría a los proveedores y esto no lo podrían digerir todos", subrayó Wiedeking en declaraciones que hoy publica el diario financiero alemán "Handelsblatt".

"En un caso así se produciría en el sector de los proveedores una determinada depuración", agregó.

El directivo, que se encuentra en el Salón del Automóvil en Ginebra, se mostró una vez más reservado respecto a la opción de que el Estado alemán acuda en ayuda de Opel.

La supervivencia de Opel es importante, no sólo por la necesidad de mantener los puestos de trabajo, sino también por la competencia, recalcó en la ciudad suiza. Cada apoyo unilateral de una empresa lleva a una influencia en la competencia, explicó.

Es necesario garantizar la variedad en la industria del automóvil, enfatizó Wiedeking. "Si Ferrari no existiera como marca, nosotros como Porsche deberíamos inventarla".

Es justamente esa variedad lo que aporta nuevas ideas al desarrollo, continuó el directivo. "Todos debemos hacer frente a la competencia y ser capaces de soportarla", señaló.