Brasilia, Brasil.- Cuando faltan horas para que un comité legislativo inicie un debate con el fin de ver si somete o no a un juicio político al presidente del Senado brasileño, Renan Calheiros, el congresista ratificó el martes su inocencia de las denuncias de corrupción que pesan en su contra.
En un discurso ante la Cámara Alta, Calheiros dijo que ha intentado agilizar todos los procesos del congreso para terminar con su ``calvario''. ``Imploro a mis detractores que muestren, al menos, una prueba, la más ínfima prueba que dispongan''.

"Soy una víctima'', añadió Calheiro, asegurando que no tiene ``propiedades, bienes u operaciones clandestinas''.

El discurso de Calheiros, de 51 años, se produjo horas antes que el Consejo de Etica del Senado debata y vote el miércoles si acepta o no someter a juicio político al presidente del Senado por denuncias, surgidas en la prensa en mayo, en torno a que aceptó sobornos de 8.000 dólares al mes de la compañía privada de construcción Mendes Junior, a cambio de intermediar a su favor en contratos públicos.

El senador y la empresa niegan cualquier ilícito. Un funcionario de la compañía y viejo amigo del senador, Claudio Gontijo, sólo ratificó ante el congreso la versión de Calheiros, según la cual pagaba, con fondos propios del senador, el alquiler y la pensión a la madre de una hija del presidente del Senado tenida fuera del matrimonio.

Desde mayo han surgido otras denuncias, como que el senador falseó su declaración de impuesto de ingresos para justificar los pagos, entre otras; lo que llevó a que el Consejo de Etica, de 15 miembros, decidiera presentar la semana pasada un informe favoreciendo la apertura del juicio.

En caso que la mayoría simple del Consejo vote a favor de someter al senador a juicio, el caso pasará a otro comisión y a la dirección de la Cámara Alta para tramitar la petición.

Más tarde la dirección legislativa fija la fecha para votar, de forma secreta, en el plenario de 81 senadores si Calheiros es o no expulsado del congreso --el castigo del juicio político en Brasil-- y lo que debe ser decidido también por mayoría simple de los congresistas. Además de la expulsión, un legislador recibe una pena adicional: una prohibición de postularse a elecciones por ocho años, es decir, dos períodos de mandato.

Calheiros, un veterano político del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), integrante de la coalición de 11 grupos en el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva; ha dicho que no renunciará al cargo, como han pedido aliados y opositores para evitar mayores desgastes, y retrasos, en las labores del Senado.