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México.- Jesús Ortega, Alejandro Encinas y Alfonso Ramírez Cuéllar, candidatos a la presidencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), se pronunciaron ayer por mantener una relación "institucional" con el gobierno federal, aunque consideran "ilegítima" la presidencia de Felipe Calderón.
Catalogaron de "innecesario", "absurdo", "desgastante" y "equivocado" el último debate abierto entre Andrés Manuel López Obrador y la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, por la reunión de la perredista con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.

También se declararon de manera unánime en contra de la privatización de Petróleos Mexicanos, pero los cuatro dijeron estar abiertos a la necesidad de discutir una reforma legislativa que modernice a la paraestatal.

Camilo Valenzuela expresó su rechazo a cualquier forma de reconocimiento al actual régimen, encabezado por Felipe Calderón; debe mantenerse una actitud de "cuestionamiento" y planteó la construcción de una nueva República.

Esto fue expresado ayer en el foro de discusión entre los aspirantes a la dirigencia nacional del sol azteca, La batalla por el PRD, organizado por EL UNIVERSAL, el primero que tienen en los medios de comunicación justo al inicio de las campañas. El intercambio de ideas duró una hora con 30 minutos, bajo la conducción de la periodista Carolina Rocha.

En el encuentro, realizado en el estudio de televisión de EL UNIVERSAL y transmitido por el portal de noticias de internet, participaron José Carreño Carlón, Ricardo Alemán y Katia D'Artigues, colaboradores de esta casa editorial.

Los cuatro candidatos aseguraron que su partido no saldrá dividido de la contienda del 16 de marzo, que catalogaron como una elección histórica incluso para el futuro del país.

"No vengo a alentar una guerra fratricida", aclaró de entrada Alejandro Encinas. Ramírez Cuéllar consideró que se deben "reunificar los liderazgos democráticos", como el de Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador; también se deben controlar y vigilar a las corrientes internas.

Todos ellos rechazaron que el PRD sea un partido monolítico y de unanimidades, pero Ortega advirtió que uno de los problemas ha sido la concentración del poder en una sola persona, por lo que demandó sustituir ese poder individual por uno de vida institucional dentro del partido.

En contraparte, Valenzuela opinó que no basta con ocupar más espacios institucionales en el Congreso, en gobiernos estatales o municipales: "El PRD debe dejar de verse como un aparato electoral" y ser cauce de la lucha popular.

Todos coincidieron además en que es necesaria una redefinición ideológica en ese partido. Durante este debate, Ortega fue el único en pronunciarse abiertamente contra la "huelga legislativa", convocada por López Obrador.

Eso se llama "infantilismo de izquierda", dijo, como el tema de la violencia. "En México todavía hay grupos que creen que la vía para resolver los problemas del país es la vía armada, y en el PRD hay de esos", indicó y señaló a Dolores Padierna.

Todos ellos, de manera unánime, reconocieron al gobierno de Marcelo Ebrard en el DF, y defendieron a Leonel Cota, quien fue catalogado -por el periodista Ricardo Alemán- como "cacique" de Baja California Sur. Camilo Valenzuela calificó de "represor" al gobierno del PRD en Guerrero.

El factor AMLO

Como se esperaba, en este primer foro de discusión, la figura de López Obrador ocupó un lugar especial. Alejandro Encinas lo catalogó como el principal dirigente del movimiento democrático con una enorme ascendencia en el partido.

Dijo no entender por qué causó tanta sorpresa el apoyo a su candidatura si ambos han trabajado juntos, en un mismo proyecto, desde hace años.

Ortega opinó a su vez que es necesario sustituir la concentración del poder personalizado para que "una serie de instituciones" dentro del PRD decidan.

Sin embargo, pidió no confundir división con diferencias. "Entre nosotros hay diferencias, pero vamos a debatirlo de forma ordenada".

Ramírez Cuéllar festejó el apoyo de López Obrador a Encinas, porque ello elimina todos los rumores sobre su presunta salida del PRD.

"Si se ha metido para apoyar, ahora viene la corresponsabilidad; tendrá que participar en las instancias de dirección del partido. Se ha formado un Comité Político Nacional donde las grandes personalidades, los dirigentes, tienen que debatir. Si apoyan a alguien, lo menos que pueden hacer ahora es ir a debatir a las instancias partidarias", expuso.

Valenzuela aseguró tener coincidencias con el dirigente, en la idea de luchar por una transformación profunda. Sin embargo, precisó, las diferencias están en "el cómo". Se necesita poner el acento, no en la lucha institucional, sino extrainstitucional, en la lucha de masas.

"El partido debe contribuir en esa lucha porque podrán volver otros momentos críticos como en 1988 y 2006 y volveremos a ser impotentes" para impedirlo, dijo. También admitió que su partido está en crisis y tiene un vacío ideológico.

Encinas apuntó: "Más que una regresión ideológica, tenemos un problema de estancamiento en el desarrollo programático, ideológico y político del partido". El PRD no ha sabido capitalizar la experiencia de gobernar.

Ortega dijo, simple y llanamente, que la izquierda ha pospuesto la decisión de encontrar una redefinición ideológica pues se ha limitado a responder o cuestionar las acciones de gobierno, pero no a dar soluciones.

Consideró incluso que hay personajes dentro del PRD que descartan la posibilidad de la vía armada. Denunció que Dolores Padierna presentó en el X Congreso de ese partido un documento en el que proponía discutir si era viable seguir la lucha por la vía democrática.

Ramírez Cuéllar rechazó que el PRI se haya metido en el PRD, "estamos hablando de una crisis estructural de todos los partidos políticos", en la que los tres principales "están en una situación de profunda descomposición".

Al final, los cuatro aspirantes expusieron los motivos por cuales quieren ser el ganador de la contienda de marzo.

Encinas argumentó que en su agenda está el fortalecimiento de Pemex. Habrá otro debate para hacer política y responder a la inmensa mayoría de los mexicanos. Ortega concluyó que necesitan dejar atrás ver al partido como un fin. Los perredistas deben de dejar ver su ombligo; se necesitan cambios y reformas y que el partido debe ver al país y a la gente.

Ramírez Cuéllar expuso que quiere superar la actitud conservadora del partido, que éste convoque a la sociedad y que esté dispuesto a los grandes acuerdos porque existe la necesidad de vincular los liderazgos con la gente. Valenzuela puntualizó que desde que se fundó el PRD ha luchado contra el predominio de las fuerzas cupulares. Él quiere encabezar la frustración de los luchadores de base y hacer de su vida interna una democracia participativa.