Santiago de Chile.- Los precios de los alimentos atenuarán su volatilidad y tendencia al alza los próximos años, debido al menor crecimiento demográfico, la mayor producción de granos y la baja expansión económica, según informes de expertos y de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) conocidos hoy por dpa.

La situación ayudará a revertir en parte el fuerte incremento del hambre crónico en la región, que ya afecta a 53 millones de personas, de las cuales 15 millones son niños menores de cinco años con desnutrición crónica.
Santiago de Chile.- Los precios de los alimentos atenuarán su volatilidad y tendencia al alza los próximos años, debido al menor crecimiento demográfico, la mayor producción de granos y la baja expansión económica, según informes de expertos y de la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) conocidos hoy por dpa.

La situación ayudará a revertir en parte el fuerte incremento del hambre crónico en la región, que ya afecta a 53 millones de personas, de las cuales 15 millones son niños menores de cinco años con desnutrición crónica.

En ese escenario, la producción de trigo subirá en América latina a 29.470 millones de toneladas para el año 2018, impulsada por la expansión de las cosechas brasileñas y afectada por el estancamiento y disminución en Argentina y México, según las proyecciones de FAO.

La producción de cereales, clave en las dietas latinoamericanas, llegará por su parte a unas 151.700 millones de toneladas, generadas casi en su totalidad por Argentina, Brasil y México.

La mayor disponibilidad de nutrientes debería aumentar no sólo la oferta alimentaria, sino también los stocks de estos productos, reduciendo su volatilidad futura de precios.

"Las recientes alzas en los precios no perecen anómalas" y debierían revertirse, dijo de hecho el profesor Brian Wrigth de la Universidad de Berkeley, en un informe divulgado en la oficina regional de FAO.

A favor de una menor alza de los precios jugará también el menor crecimiento, que en la próxima década será sólo de 1,1 por ciento, según un informe de perspectivas agrícolas de FAO y la Organización para y la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Actualmente, la crisis alimentaria, que motivo esta semana envíos de alimentos de Naciones Unidas a Bolivia y El Salvador, afecta en especial a Guatemala, Bolivia, Honduras, el Perú y Ecuador.

En dichos países, de hecho, la desnutrición en menores aqueja a entre un 30 y un 55 por ciento de los niños.

En contraste, Uruguay, Brasil, Argentina, Chile, Argentina y México, los grandes productores agrícolas de la región, disponen de al menos un 50 por ciento más de los nutrientes mínimos que las personas necesitan para alimentarse adecuadamente.