Claudia Olinda Morán / Vanguardia
Saltillo, Coah.- Javier, de 15 años, llega a la escuela y su lenguaje se transforma, entra en campo donde el "güey" y el "cabrón" sientan sus reales. Al fin y al cabo, está rodeado de amigos, tan güeyes y cabrones como él.
Estas palabras se repiten sin cesar a lo largo de la conversación, en principio sustituye al nombre de la persona, pero a lo largo de la plática sirven indistintamente para referirse a alguien con desprecio u ofensivamente.

"Este güey", "ese cabrón" y hasta la versión cibernética "wey" saltan en cada frase, e incluso para los adultos pareciera que el uso de ambas palabras les hace ver más joviales o sentirse en confianza.

Aunque en muchos casos estas palabras no sólo se usan indiscriminadamente sino que suplen la falta de vocabulario, se utilizan como muletillas o mero "adorno" para conversar, su trascendencia a la palabra escrita preocupa a los estudiosos del lenguaje.

 

Del habla al papel.

 

"Lo usan como si fuera algo muy común, dice Manuel Reyes, licenciado en Lengua y Literatura Españolas, en vez de decir el nombre propio o el pronombre. Si empiezan a pasar estos límites considero que sí es algo delicado y grave porque ya no solamente es la expresión en el habla.

"Es algo que lesiona y empobrece nuestro vocabulario, sobre todo las formas de respeto y el trato y no dudo que llegue al lenguaje escrito, ya lo es en el messenger y en el chat, es de uso común".

 

Equidad de género

 

Además, considera el especialista, la equidad de género podría haber contribuido a la apropiación de estas palabras, antes usadas sólo por los hombres y retomadas por las mujeres en un afán de igualdad.

"Puedo ver que es consecuencia o producto de todo este movimiento feminista y de los derechos de igualdad. Llega un momento dado en que la mujer empieza a ser concebida de otra forma y se abren los espacios en terrenos o campos exclusivos de los hombres, los oficios y profesiones.

"Esta apertura de espacios y de concebirse de otra forma también permitió que la forma de ser tratada y abordada tuvo que ver necesariamente en el habla, en el lenguaje. Una influencia y repercusión en estas formas de trato brincó y pasó a las mujeres esta expresión.

"Yo sí veo como si fuera una forma igualitaria que así como se tratan los hombres, así también ellas, creo que es producto de esta forma social. Antes no es que no las conocieran, sino que no las usaban, a partir de ahí he escuchado a mujeres que se tratan así, cuando era algo que se usaba sólo en el habla masculina".

 

Los cabrones del norte.


"Las palabras, su uso está enraizado a su contexto cultural, su aspecto social, geográfico. Hace muchos años en Veracruz, por ejemplo, se hablaban con maldiciones el padre al hijo, hermano mayor al menor o entre los amigos se hablaban de una manera que para nosotros era insultativa, pero para ellos era normal".

"Por cuestión cultural, histórica, geográfica y social, las palabras tienen este arraigo. No podríamos decir que haya palabras buenas o malas, es de acuerdo con el contexto en que se usan independientemente de su significación, por ejemplo chingar es romper, rasgar, cortar, dividir, mochar.

"Según Octavio Paz, es la palabra más fuerte dentro de nuestro florido vocabulario para insultar a alguien porque alude a cortar, mochar, dividir lo que sea. Esta palabra sí tiene una significación social y cultural que se justifica mucho el porqué, es insultativa, hiriente y muy fuerte.


"Imbécil es una persona idiota, son palabras usadas para alguien que erró, falló o no hizo algo bien, como zonzo, tarado, pero que culturalmente tienen una connotación de insulto".

-¿Cabrón, güey, dan identidad al norteño?-

"Pues sí, son palabras que por ejemplo cabrón viene de la Revolución, era utilizada para aquel que molestó, que en la batalla te fregó y se usaba mucho en la parte del norte del país y se quedó así. Culturalmente este término se quedó en el norte como algo característico, asociado a nuestro tono norteño, fuerte, de enojo, como que estamos molestos por algo.

"Se quedó como parte del habla del norte, entre esas palabras hirientes cabrón y güey, y hasta donde yo sé, se utilizó mucho en las tropas del norte".