Los lobos grises mexicanos fueron cazados, atrapados y envenenados durante más de un siglo por ganaderos. Foto: AP
Esas son buenas noticias para los defensores de los lobos grises mexicanos, una subespecie de lobo nativa de un área que incluye a México, Arizona y Nuevo México
MISURI, EU. Cinco cachorros de lobo mexicano nacidos hace ocho semanas _cuatro machos gris claro y una hembra_ son una luz de esperanza para esta subespecie en peligro de extinción y forman parte de los esfuerzos para aumentar su población en el suroeste de Estados Unidos, dijeron expertos el jueves.

Los medios de comunicación tuvieron un primer vistazo de las crías nacidas el 2 de mayo en el Centro para Lobos en Peligro de Extinción, con sede en un suburbio de San Luis.

Los cachorros simplemente parecían portarse bien y apenas se retorcieron cuando un veterinario les aplicó las inoculaciones correspondientes a sus ocho semanas de vida.

El veterinario voluntario Randy Junge, director de sanidad animal del zoológico de San Luis, vacunó a los cachorros y les insertó bajo la piel microprocesadores de rastreo. Los cachorros apenas se inmitaron con un gañido o cierta inquietud.

''Todos están muy sanos'', dijo Junge. ''Ninguna sorpresa''.

Esas son buenas noticias para los defensores de los lobos grises mexicanos, una subespecie de lobo nativa de un área que incluye a México, Arizona y Nuevo México. La expansión del oeste estadounidense no ha sido amable con la casta, alguna vez lozana.

Las autoridades del Centro para Lobos en Peligro de Extinción dicen que los lobos grises mexicanos fueron cazados, atrapados y envenenados durante más de un siglo por ganaderos y otras personas. La subespecie fue designada en peligro en 1976 y se consideró extinta en estado salvaje hasta su reintroducción en Arizona y Nuevo México en 1998.

En la actualidad, 42 lobos mexicanos viven fuera de cautiverio. Por eso los defensores del animal están tan entusiasmados con los nuevos cachorros, que serán introducidos a regiones silvestres cuando tengan más edad, entre los 18 meses y los tres años.

''Puede sorprenderle a algunos, pero cinco cachorros de lobo recién nacidos pueden tener un impacto drástico en la recuperación de un ecosistema amenazado en el oeste de Estados Unidos'', afirmó Mac Sebald, director del centro. ''Pero cuando se empieza esencialmente de cero en un medio natural, estas cinco vidas representan una diferencia inconmensurable''.