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Beatriz Paredes, presidenta nacional del PRI, ratificó con un "no" la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex), durante el 79 aniversario de ese partido. Sentenció: "Que nadie se confunda, la decisión de la dirigencia del PRI "es clara y determinante"
Las definiciones del partido al respecto, agregó, están encuadradas y tienen como límite sus documentos básicos. Con esa salvaguarda es necesaria una política integral en materia de energía, rectoría del Estado y fortalecimiento de las empresas paraestatales del sector.

Esto fue planteado por la lideresa ante gobernadores, coordinadores parlamentarios del Congreso de la Unión, líderes sectoriales y ex presidentes de ese partido que atiborraron ayer el Auditorio Nacional, a donde ella llegó, acompañada por el líder del Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones.

Ante éstos, para atajar rumores sobre una presunta pugna de poder con los dirigentes parlamentarios, advirtió que el suyo no es un liderazgo unipersonal. "Tengo la convicción de que es indispensable propiciar la articulación entre las diversas personalidades y corrientes en torno de los propósitos del partido"

"Más que tirar línea, se respeta la pluralidad interna y se establecen los límites", sentenció y agregó: "Ejerzo una presidencia que coordine esfuerzos, que elude los escándalos y descarta el enfrentamiento entre correligionarios como método de autoafirmación".

En su discurso, de aproximadamente media hora, Paredes Rangel se refirió al crimen organizado. En este sentido, insistió en la necesidad de crear un cuerpo especializado que se encargue de combatir al narcotráfico para "liberar al Ejército de esa misión que lo distrae". También se pronunció por la elevación de la calidad educativa y por "airear" los grandes problemas del país.

Catalogó como "un grave error" la reversión centralista que varias secretarías de Estado están aplicando a los programas públicos. "Quiero suponer que es la inexperiencia, la ignorancia de la evolución de la administración pública, la bisoñería, y no una caricaturesca repetición de las controversias entre centralistas y liberales del siglo pasado", concluyó.