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Monterrey.- El Premio Nóbel de Economía 2004, Edgard C. Prescott planteó aquí que las entidades federativas de México tengan más soberanía y autonomía en la toma de decisiones e impulsar así una mayor competitividad.
Al participar como conferencista dentro de la conmemoración del 50 aniversario de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), consideró que el problema de México no es cuestión de "flojera", sino de baja productividad y del sistema político.

En su ponencia "El camino de México hacia los ricos", cuestionó el porqué no ubicarse en ese selecto grupo, como se encuentran los de la Unión Europea, Norteamérica y Asia del Este principalmente.

"¿Por qué no es México uno de estos países? Cuando veo a los mexicanos son gente de mucho talento, o sea que no es por falta de talento, tiene que ser por el sistema", expresó el economista estadunidense.

Refirió el caso de los diferentes estados de su nación, que tienen más soberanía que las entidades dentro de México, lo cual propicia mayor competitividad.

Si los gobiernos estatales tuvieran más autonomía económica "estarían más ricos", y resaltó el caso de Nuevo León que "es el segundo más rico dentro de México, creo que está a nivel de Polonia o de Lituania", dijo en su disertación en el Aula Magna de la UANL.

"Los estados o provincias de Canadá tienen gran soberanía económica toman muchas decisiones, hacen cosas buenas, cosas malas, también otras provincias se equivocan, cuando hacen cosas buenas se copian", expuso.

"Las comparaciones son muy importantes para tener un criterio del desempeño de las organizaciones. Miembros de la Unión Europea tienen aún más soberanía económica que Estados Unidos y México", dijo.

"Se necesita apertura y descentralización, mejor responsabilidad fiscal, más autonomía para establecer los ambientes reglamentarios y mayor competencia entre los estados de México", consideró.

En esta tarea, dependerá también la capacidad de los actores políticos para alcanzar acuerdos, toda vez que siempre habrá grupos interesados en mantener la situación actual de las cosas, señaló Prescott.

Remarcó que en México "el problema no es la intensidad del trabajo", ya que "los mexicanos no son flojos no tienen un caso contagioso de flojera, no como en Europa que tiene un incentivo para que trabajen, los mexicanos hasta trabajan un poco más".

"El problema es la baja productividad", lo cual se evidencia con el estancamiento que se da a partir de 1980, mientras que países como Chile sí lograron superar problemas económicos de esa época.

El premio Nóbel de Economía 2004 resaltó que el sector bancario en México tiene avances, al igual que el mercado de valores, pero el problema siguen siendo altas tasas de interés.

"Se necesita más liberalización en el área de petróleo y tiene que explotar el talento de la gente que puede establecer sus negocios con un buen ambiente, no deben de ponerles barreras", abundó.

Prescott se mostró optimista del futuro de México, pues paulatinamente se integra al "Club del comercio libre" y en un lapso de siete años podría tener un crecimiento más rápido en su economía.

Posteriormente, el premio Nóbel de Economía 2005, Robert J. Aumann, expuso ante universitarios el tema de "Guerra y paz", constantes, particularmente la primera a lo largo de toda la civilización.

Señaló que antes de resolver los conflictos bélicos debe entenderse el porqué de las guerras, las cuales dijo, no son irracionales, sino sus consecuencias.

"Si entendiéramos a la guerra, pudiéramos encontrar la paz", además de que el desarme no propiamente garantiza esto, sostuvo Aumann.

Explicó su "Teoría del juego", donde si el rival abusa repetidamente de su oponente, éste se rebela, y recordó que "la amenaza del castigo es lo que mantiene la Guerra Fría".

Aterrizando el asunto en lo económico, dijo que siempre debe haber incentivos, de lo contrario no hay colaboración.

Citó el caso del aumento de impuestos, que es ineficaz como medida de incrementar ingresos públicos, pues esto genera evasión y economía informal.

Refirió el caso de Italia, donde esta "economía negra" es prolífica, al aplicarse cargas impositivas de 60 por ciento.