Foto: Especial
Agencias
No se podrán ofrecer tratamientos alternativos a la liposucción, como la radiofrecuencia o la masoterapia, por ser "adversos" para la salud. "No son terapéuticos", dice un informe oficial
Se trata de una actividad más que lucrativa, por lo que los profesionales del sector amenazan con recurrir a la justicia para proteger sus negocios. Están en contra de la medida y aseguran que es una maniobra del lobby de los cirujanos, celosos por el crecimiento de los métodos alternativos.
 

En tanto, de acuerdo con un reportaje publicado por el diario El País de España. la Unión Europea prepara un decreto para regular la práctica de la medicina estética, un sector en auge en el que existe un gran vacío normativo. Hoy no está regulado quién, cómo y dónde pueden aplicarse estas técnicas, que ahora se ofrecen tanto en salones de belleza -con casi nulas medidas de seguridad-, como en clínicas de estética.
 

La prohibición fue determinada por la Dirección General de Sanidad de Francia, que utilizó como fundamento de su decisión un informe realizado en 2009 por la Alta Autoridad Sanitaria. El documento define estos métodos como "arriesgados".  El texto detalla "complicaciones graves" en el caso de 23 pacientes sometidos a ultrasonidos, y que sufrieron "necrosis cutánea, hematomas, lesiones subcutáneas o trombosis". En 10 de esos casos fue necesaria una intervención de cirugía para garantizar la salud del paciente.
 

Además, resalta la diferencia entre técnicas en las que se emplean inyecciones de diferentes sustancias, que "presentan un peligro grave para la salud humana", y las externas, como el láser o los ultrasonidos, sobre las que asegura que hay una "sospecha" de peligrosidad. El veto es para ambos métodos.
 

 

"El informe en el que se basa la decisión mezcla técnicas que no tienen nada que ver", denuncia al diario español Jean Luc Bachelier, vicepresidente del Sindicato Nacional de Médicos Estéticos de Francia. "Hay técnicas que no se emplean desde hace tiempo como las que utilizan la fosfatidilcolina porque son productos que no están autorizados para ese uso", explica. "Luego está el caso de las inyecciones hipoosmolares, que son a priori ineficaces y a veces presentan complicaciones", admite, aunque considera que los efectos secundarios se deben a la mala práctica y no a la técnica en sí.
 

En España estalló la polémica como rebote de la medida gala. Fuentes del ministerio de Salud que dirige Leire Pajín aseguraron que se van a poner en contacto con las autoridades francesas para conocer los motivos del veto. Según estimaciones médicas, cerca de 100 mil personas al año recurren a estas técnicas como la mesoterapia, el láser o los ultrasonidos.
 

Elena Soria, especialista en Medicina Estética de la Clínica Menorca, uno de los centros más grandes de Madrid, afirmó para el diario español que, si se realizan por el profesional adecuado y en un centro controlado, estas técnicas no tienen por qué suponer un problema. "Es cierto que existe un riesgo, como en todos los procedimientos, pero es mínimo", opina. "Hay que supervisar cada técnica y no se puede generalizar, pero hay métodos que llevan muchos años aplicándose y que funcionan bien. El punto es que debe aplicarlas un médico especialista, que analice las necesidades del paciente, le abra una historia clínica y controle cómo está antes y después de recibir el tratamiento", explicó.
 

El trabajo francés también prohíbe la mesoterapia, para la que detecta casos graves de infección que han requerido semanas de tratamiento antibiótico; y otras técnicas basadas en productos lipolíticos, como la fosfatidilcolina. Una sustancia autorizada en un principio para el tratamiento de embolias pulmonares, y cuyo uso para tratar la grasa puede provocar desde hematomas, edemas hasta nódulos o reacciones alérgicas. La fosfatidilcolina no estaba autorizada para el uso estético en Francia, aunque tampoco estaba vetada -en España está específicamente prohibida-. Así, la responsabilidad de su uso recaía en el médico que la practicaba. "En muchos casos nos encontramos ante usos desviados de los medicamentos", afirma la doctora Michele Morin-Surroca, responsable del estudio.
 

 

Por qué tantas mujeres prefieren estos métodos

La respuesta está en los costos. "Mientras que una liposucción puede costar entre 2.000 y 10.000 euros, una sesión de lipolisis se encuentra entre los 300 y los 600. O incluso menos", especifica el medio español. En el mundo entero,  los centros de estética que los ofrecen se multiplican día a día y encuentran un público prácticamente cautivo en las webs de descuentos como Groupon, Groupalia o  ClickOn que ofrecen importantes descuentos. Rebajas que invitan a entrar al mundo de las técnicas alternativas en "combos" de 5 o 10 sesiones.