El País
El ayuntamiento de Culiacán establece sanciones que multiplican por 40 el salario mínimo en la región
Antes de atreverse a lanzar un piropo en la calle, los habitantes de  Culiacán -una ciudad del norte de México asolada por la violencia del  narcotráfico- tendrán que pensárselo dos veces si no quieren cometer  un delito. Un bando munipal establece a partir de ahora sanciones de  cinco salarios mínimos en adelante por realizar manifestaciones de  este tipo o por ver material pornográfico en espacios públicos como  los cibercafés, según informa la edición electrónica de El Universal.

Las sanciones se extienden, igualmente, a los culiacanenses que dejen  descuidarse la fachada de su vivienda, a los padres que dejen dentro  de un vehículo a un menor de doce años o a quien llame sin  justificación a un servicio de emergencia o seguridad.

El ayuntamiento de la ciudad explica que durante el último mes y medio  ha estado informando y distribuyendo folletos entre la ciudadanía  sobre las nuevas sanciones, que contemplan penas máximas de hasta  cuarenta salarios mínimos. Algunas de las multas, no obstante, podrán  ser cambiadas, por trabajos comunitarios.

El delito de dar un beso

Hace dos meses, otro bando muncipal, esta vez en Guanajuato -al centro  de México- prohibía los besos en las calles con penas de hasta 36 días  de prisión y 1.500 pesos (unos 85 euros). Las críticas desatadas por  el carácter moralista de la normativa terminaron finalmente con ella.