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La reforma energética debe contribuir al desarrollo del país y abatir los índices de pobreza mediante el fortalecimiento de la capacidad productiva petrolera, basada en criterios de transparencia, rendición de cuentas y productividad, propuso el politólogo Luis Rubio.
En la sede del Senado de la República, Rubio consideró que la propuesta oficial de reforma energética es adecuada en términos generales, aunque puede ser mejorada con los puntos de vista de legisladores y especialistas.

El experto aclaró que la discusión sobre el tema no es quién se apropia de la reforma energética sino cómo se emplea para que contribuya de manera decisiva al desarrollo nacional.

"La discusión debe ir más allá del funcionamiento de la industria, debe establecerse en qué y cómo se van a emplear los recursos derivados de la reforma energética", subrayó.

Sostuvo que los recursos que se derivan de la explotación del petróleo no se traducen, en la mayoría de los casos, en inversión en infraestructura en benéfico del desarrollo nacional.

El marco regulatorio actual de Pemex, dijo, tiende a paralizar a la paraestatal y "le impide la flexibilidad necesaria para funcionar y propicia un proceso de toma decisiones, proceso que siempre es costoso, además de que no disminuye la corrupción".

Por ello, agregó, el nuevo marco normativo debe precisar la naturaleza de la integración de la industria y el papel de las empresas privadas y, sobre todo, ser competitivo mundialmente "y no producto de concepciones políticas o ideológicas".