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El Universal
En exclusiva para CENTRAL DEPORTIVA, Eduardo Lamazón nos habla de la protección que ejerce la princesa Lalla Salma, de Marruecos, a Sergio Maravilla Martínez
México, DF. La princesa Lalla Salma, de Marruecos, es la esposa del rey Mohammed VI, y madre del príncipe heredero Moulay Hassan. Aparece desde hace algunas semanas en el mundo del boxeo como protectora de Sergio Maravilla Martínez, actualmente campeón Emérito de peso medio del CMB (Consejo Mundial de Boxeo).

Lalla Salma tiene 34 años de edad, y su esposo el rey Mohammed, 48; hijo este último del célebre Hassan II, fallecido en 1999. Al suceder a su padre, Mohammed se convirtió en el rey número dieciocho de la dinastía `alauí' que reina en Marruecos desde 1666.

Nos falta el principio de esta historia. No sabemos todavía cómo se estableció una relación probablemente amistosa entre Sergio Martínez y la casa real marroquí, pero lo cierto es que la oficina de la princesa Lalla Salma ejerce estos días una fuerte presión sobre el Consejo Mundial de Boxeo, pidiendo que se respeten los derechos de Maravilla Martínez, y exige que se realice la pelea con Julio César Chávez como está ordenado. Caso contrario que se quite el reconocimiento como campeón a Chávez inmediatamente (el subrayado no es mío, sino del comunicado real que está en las oficinas del CMB).

En el más reciente de varios mensajes que partieron de Rabat, firmado por una asistente de nombre Nadia, se señala textualmente que "se han girado instrucciones para utilizar los servicios de cualquiera o todos de seis equipos de abogados o despachos legales y de investigadores privados" para defender los derechos de Martínez que están siendo afectados por las reiteradas posposiciones de la pelea con Chávez a la que tiene derecho después que este último se apropió de un título que a Martínez le pertenece.

Mauricio Sulaimán, secretario ejecutivo del Consejo, explicó a Central Deportiva que han pedido a la oficina de la princesa Lalla Salma que exhiba un documento por el que esté autorizada a representar al boxeador, para eventualmente responder a sus reclamos.

No hay duda de que esta historia tendrá otros capítulos. Señalo, por ahora, que la insólita presencia en el boxeo de la princesa de Marruecos se instala en el mundo de los peleadores apadrinados por grandes personalidades. Frank Sinatra lo hizo con Germán Ohm; el general Omar Torrijos protegió a Roberto Durán y el poeta francés Jean Cocteau fue protector, consejero y amante del campeón mundial gallo Panamá Al Brown.