Excélsior
La píldora verde con blanco -llamada Prozac- fue el fármaco más vendido de la historia de los medicamentos en el mundo, hasta la llegada de Viagra, que lo desbancó hace diez años. Y es que el sexo da felicidad, pero ésta sigue siendo una necesidad humana más allá del placer erótico. A pesar de su fama y de sus ventas, Prozac no logró controlar por sí sola las depresiones del mundo.
México, D.F..- En 1986 salió al mercado estadunidense una píldora que denominaron "de la felicidad"; médicos y familiares albergaron una luz de esperanza para aquellos que sufrían depresión crónica y severa. por fin, la tristeza, desesperanza y soledad desaparecerían de las mentes bioquímicamente enfermas. Tres años después llegó a México y se gestaron los mismos sueños.

La píldora verde con blanco -llamada Prozac- fue el fármaco más vendido de la historia de los medicamentos en el mundo, hasta la llegada de Viagra, que lo desbancó hace diez años. Y es que el sexo da felicidad, pero ésta sigue siendo una necesidad humana más allá del placer erótico. A pesar de su fama y de sus ventas, Prozac no logró controlar por sí sola las depresiones del mundo.

"El tratamiento de esta enfermedad mental no tiene que ver únicamente con un medicamento sino que tendrá que ser asunto integral: terapia sicológica individual, familiar y grupal si es necesario, así como terapias conductuales que permitan recobrar la salud completamente", afirma en entrevista exclusiva con Excélsior Frank Porter Bymaster siquiatra y desarrollador del medicamento antidepresivo Prozac.

El científico Porter Bymaster, de visita en México, afirma que incluso "el ejercicio físico es también una de las recomendaciones que permiten controlar efectivamente la depresión. Todos los factores de tratamiento, trabajando juntos, ayudan a tener un mejor resultado frente al control de la enfermedad".

Daño cerebral "Hace 25 años se creía que la depresión era un trastorno menor y no se le daba la importancia que merecía. Lamentablemente esta enfermedad es la causa número uno de suicidios en el mundo; incluso, hoy se sabe que cada episodio depresivo daña fisiológicamente la funcionalidad del cerebro", advierte el entrevistado.

 Es decir, que en cada recaída, el individuo genera cierto daño y, en consecuencia, la estructura cerebral cambia por la falta de estimulación de ciertas proteínas que ayudan a su funcionamiento. Por tanto "es necesario que la depresión sea tratada como una situación de emergencia, no es un asunto menor.

Además, es fundamental que el paciente siga su tratamiento, porque tenemos muy en claro que la depresión no se cura y sí se controla efectivamente", advierte el médico Porter Bymaster. Al respecto, el investigador puntualiza que hoy en día la depresión es un asunto más cotidiano.

"No sabemos si está incrementándo el número de personas depresivas; o bien, si es el mismo número, pero ahora con mejor diagnóstico porque sabemos más de la depresión". No obstante, esta forma de vida occidental, globalizada, estresante y demandante sí ha condicionado a que la gente tenga más estados depresivos.