El Universal
En la vida de José Luis Calva Zepeda existe una persona que lo ha marcado de fondo: su madre, a quien describe como una mujer dura y castrante.
En la cama del hospital Xoco, donde permanece internado, el presunto asesino y caníbal de mujeres ha tenido conversaciones cortas con autoridades judiciales que reflejan pasajes de su vida familiar y personal.

A unos metros de su cama se escucha un radio, que cuando pasa las noticias sobre "el caníbal de la colonia Guerrero", el personal del hospital sube el volumen. Esto irrita a José Luis, quien a veces reclama y otras veces ríe por el mote que le han puesto.

Calva Zepeda refirió que ha tenido una vida errante. Sin precisar fecha, ha dicho que vivió en una casa de huéspedes en la colonia Buenavista; que vivió en Jardines de Morelos, Ecatepec, en Nezahualcóyotl y en Gustavo A. Madero.

En una primera valoración efectuada por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) se le perfila como un hombre que proviene de una familia de clase media, venida a menos, que en sus inicios vivieron en la colonia Del Valle.

Sin embargo, al paso de los años remataron sus bienes y se mudaron al norte de la ciudad e incluso a algunos municipios del Estado de México.

"Es un cínico, para todo tiene una respuesta; nos dice entre risas que lamenta no podernos ayudar a esclarecer algunos crímenes. Sin embargo, tiene muy claro que enfrenta una situación legal adversa, es entonces cuando se muestra preocupado", describe una fuente de la PGJDF, cercana a la investigación.

De estos pedazos que cuenta de su vida se sabe que hace cuatro años era taxista y fue cuando conoció a Juan Pablo Monroy Pérez. Sin embargo, no habla de una relación entre ellos.

En los interrogatorios, la policía vuelve al punto y le pregunta sobre su madre. En ese momento recula, se queda callado, y no habla del tema.

De sus cinco hermanos -Patricia, Claudia, Jorge, Guadalupe y Elena-, es con los tres últimos con quienes mantiene una relación estrecha. El vínculo con la madre no se ha roto.

En agosto pasado, cuando José Luis presentó el drama "Réquiem de un Alma en Pena" en el café Internet "Dejá-vu", acudieron dos hermanas, un cuñado y su madre, según consta en una fotografía del expediente en poder de la Fiscalía de Homicidios.

Podría intentar suicidarse

En tanto, las primeras evaluaciones periciales psiquiátricas practicadas por la Procuraduría capitalina indican que Calva fue un niño abandonado, con una infancia difícil en la que sufrió abusos quizá de tipo sexual.

Vivió condiciones de abandono, huyó de su casa y tuvo una familia desintegrada. A veces estuvo en la calle y empezó a delinquir -desde robo hasta abuso sexual-, señala Rodolfo Rojo, coordinador de Servicios Periciales de la PGJDF.

Los exámenes han confirmado su estado depresivo y "el riesgo de que intente quitarse la vida en prisión o durante el proceso", advierte Rojo.

Por eso, se considera conveniente vigilarlo de forma especial cuando sea enviado al reclusorio, pues con sus antecedentes, depresión y el abuso de drogas y alcohol "podría intentar de nuevo el suicidio, no como una salida ante el hecho de ser descubierto por los asesinatos, sino como parte de su proceso de desgaste", añade.

El doctor Rojo lleva cerca de nueve meses como coordinador de Servicios Periciales y en ese lapso y en su carrera no recuerda un caso tan delicado y fuerte como éste.

Una primera exploración hecha por un equipo de peritos psiquiatras establece rasgos sociópatas en la personalidad de Calva.

Los encargados de entrevistar a Calva Zepeda han establecido también que tiene capacidad de saber lo que hace y que estaba consciente de lo que sucedía el día que se descubrió el asesinato de Alejandra Galeana Garabito en el departamento que rentaba en Mosqueta 198-17.

Pero hay un aspecto que no han podido confirmar los peritos de la PGJDF: la versión sobre una primera unión de José Luis Calva Zepeda con otra mujer con la que habría tenido dos hijos a finales de los 90's.

Agrega que "esta persona tuvo una buena época en su vida tras pasar largo tiempo en las calles; vivió en diversos sitios y empezó a ganar buen dinero con los textos que vendía, pero sus estados depresivos lo fueron llevando a consumir alcohol sin control y más tarde empezó a usar cocaína".