Héctor Figueroa/Excélsior
En días recientes diputados del tricolor, encabezados por la presidenta del PRI, Beatriz Paredes Rangel, condicionaron el aumento de recursos a los programas sociales federales a cambio de que éstos sean administrados por los gobernadores.
México, D.F..- El gobierno federal no entregará el manejo de los programas sociales para combatir la pobreza a los gobiernos estatales, anunció el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, al puntualizar que los mandatarios priistas los utilizarían con fines clientelares.

En días recientes diputados del tricolor, encabezados por la presidenta del PRI, Beatriz Paredes Rangel, condicionaron el aumento de recursos a los programas sociales federales a cambio de que éstos sean administrados por los gobernadores.

"Es muy entendible que el PRI como un partido quiera manejar los programas sociales a través sus gobernadores; creo que sería un grave error. Hay que referirnos a lo que han expresado los expertos en el tema", comentó.

Agregó que a nivel federal, Oportunidades se maneja con plena transparencia y con gastos operativos menores, lo que no sucedería en el plano estatal.

Reiteró que el gobierno federal no maneja los programas sociales con fines electoreros.

Entrevistado luego de participar en el foro Solidaridad hoy, responsabilidad de todos, organizado por el Centro Mexicano para la Filantropía, el funcionario demandó, en cambio, que el PRI y el PRD en la Cámara de Diputados accedan a ampliar los recursos a programas sociales para no afectar a millones de familias.

"Los pobres no tienen plan B, estamos hablando de millones de familias que no vamos a poder otorgarles una beca, de millones de familias que no vamos a poder apoyar con programas nutricionales, que no van a tener acceso a medicina preventiva, y de eso estamos hablando y por eso insistimos tanto en el tema."

Confió en que habrá responsabilidad para aprobar recursos en beneficio de los programas que apoyan a los más necesitados.

Insistió en la responsabilidad de los legisladores, porque cada peso que se reduzca se traducirá en negarle la oportunidad a un millón 300 mil familias de tener acceso a apoyos para educación, salud y alimentación.

Comentó que a través de los programas Oportunidades y Alimentario se benefician más de cinco millones de familias pobres, y con el nuevo Presupuesto se aumentaría el apoyo a seis millones 300 mil personas.