Excélsior
De cara al funcionamiento de la legislatura emanada de las elecciones del pasado 5 de julio, Jorge Castañeda, ex canciller y analista político, opina que hay una contradicción y un absurdo en el procedimiento de nombramiento de los coordinadores parlamentarios de San Lázaro.
México, D.F..- Son los jefes de los diputados de cada partido, disponen de personal y de infraestructura administrativa y técnica; la oficina que ocupan es más grande que la de sus colegas, aunque su dedo levantado en el salón de plenos vale lo mismo. Se les conoce como "Coordinador del Grupo Parlamentario.", así, con mayúsculas.

En cada legislatura, los partidos representados en la Cámara de Diputados tienen un coordinador, que es uno de sus diputados, ya sea uninominal o plurinominal, pero que logra sobresalir de entre los demás, casi siempre gracias a su relación con algún grupo de poder.

Para designar a los coordinadores de cada uno de los cinco partidos con presencia en la LXI Legislatura, que comenzará a funcionar el próximo 1 de septiembre, está abierta una nueva lucha interna en los partidos y sus bancadas. Aunque finalmente esa elección termina siendo en petit comité. En el PRD necesitaron casi 12 horas de jaloneos y negociaciones privadas el martes para, finalmente, "en aras de la unidad", elegir a Alejandro Encinas como líder.

De cara al funcionamiento de la legislatura emanada de las elecciones del pasado 5 de julio, Jorge Castañeda, ex canciller y analista político, opina que hay una contradicción y un absurdo en el procedimiento de nombramiento de los coordinadores parlamentarios de San Lázaro.

"Como ciudadano de a pie, que no soy miembro de ningún partido político, a mí qué diablos me importa quién sea su coordinador, por un lado, pero por el otro, resulta que esos partidos son entes de interés público, como dice la ley, y reciben enormes cantidades de dinero mío, como contribuyente, entonces sí es asunto mío, porque es mi lana y porque son entes de interés publico, porque así está organizado su ingreso a los medios, al correo, al dinero, etcétera, es una situación contradictoria y un poco absurda."

Sin embargo, señala Castañeda, si se meten el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el Instituto Federal Electoral o la Auditoría Superior de la Federación para vigilar cómo se gasta nuestro dinero, "pues también resulta un poco absurdo".

De acuerdo con el capítulo I del Reglamento de las relaciones entre el Partido Acción Nacional y los funcionarios públicos de elección postulados por el PAN, artículo 2, el presidente del partido en turno, en este caso César Nava, es quien nombrará al coordinador del Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados.

"Los senadores, los diputados federales, los diputados locales de cada entidad y los integrantes de un mismo ayuntamiento postulados por el Partido Acción Nacional constituirán un `grupo'. El presidente del comité correspondiente designará un coordinador de entre ellos, previa consulta a sus miembros."

En el PRD, la nominación de su jefe en San Lázaro está inscrita en el capítulo XIII de sus estatutos, titulado De la relación del partido con sus gobiernos y sus legisladores, artículo 50, "Definición de las políticas públicas", inciso l, que dice:

"Los grupos parlamentarios del partido en los órganos legislativos y ayuntamientos adoptarán sus propios reglamentos internos, administrarán sus recursos económicos y elegirán democráticamente a sus coordinadores y demás responsables".

En el PRI no existe nada de eso; desde 2000, cuando el tricolor perdió la Presidencia de México, los diputados y senadores tuvieron que ponerse de acuerdo para nombrar a sus respectivos jefes, donde el líder nacional de ese partido tiene una enorme influencia.

Josefina Vázquez Mota se perfila como la coordinadora de la bancada panista; aunque la letanía del actual presidente de Acción Nacional, César Nava, cuando aspiraba a convertirse en coordinador, era que quien ocupara ese puesto tenía que ser un legislador que hubiese competido en la elección como candidato uninominal, como él lo hizo, mientras que Vázquez Mota fue plurinominal.

En la nueva circunstancia de Nava, que ha dicho se quedará con el puesto de diputado, se dará una paradoja: a él, como jefe del panismo, le tocará nombrar a quien en San Lázaro será su jefa o jefe.

Una situación similar pasaría en el PRI si la presidenta de ese partido, Beatriz Paredes, se queda también como diputada y tiene que tomar parte en el nombramiento de su líder parlamentario.

Francisco Rojas, ex director de Pemex, es uno de los nombres que suenan más para ocupar ese cargo, además de la propia Paredes, que en ese caso tendría que dejar la dirigencia priista.

En el PRD la situación no tiene el ingrediente de que el jefe del partido, Jesús Ortega, nombre a quien sería su jefe en la Cámara de Diputados, porque Ortega no es diputado. Pero su problema fue otro.

Los distintos grupos en los que quedó dividido el partido después de la elección quisieron hacerse del poder y las canonjías que representa ser coordinador parlamentario, por ello la batalla entre chuchos y lopezobradoristas no fue fácil y requirió intensos cabildeos e incluso la intervención del dirigente del partido, Ortega Martínez -quien además es el líder de Los Chuchos-, para llamar a votar, no por el candidato de su corriente, Guadalupe Acosta Naranjo, sino por el pejista Alejandro Encinas. Ello a fin de no contribuir más a la balcanización del PRD, y además tomando en cuenta que en el Senado Nueva Izquierda ya tenía un coordinador, Carlos Navarrete.

Para el ex canciller Castañeda, que en 2006 intentó inscribirse como candidato presidencial al margen de los partidos, "no hay la transparencia ni la claridad ni el rigor del que hablan dentro de los partidos para llevar a cabo estos procesos" de selección de coordinadores.

Como ejemplo, Castañeda dice que el PRD "nunca ha podido tener una elección interna limpia; y lo vimos ahora en el PAN que, bueno, ahí hubo este dedazo al estilo priista.

"Son los partidos los que tienen que respetar sus propios estatutos, porque los han depositado ante el IFE y porque los financiamos nosotros, no son entes del ámbito privado, no es como un club de amigos, yo puedo juntarme mañana con un club de amigos a formar lo que sea y yo decidiré cómo dejo entrar a algunos y echo a otros, soy un ente privado."

El ex canciller señala que se supone que la ciudadanía da su voto a los partidos porque cumplen, porque tienen un programa, tienen unos estatutos, una declaración de principios, y si no cumplen con esto están engañando.

"Es un desmadre. Tenemos un Frankenstein en el sistema de partidos y electoral, es un Frankenstein."