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Jéssica Servín/ El Universal
La Ruta del Pulque en Tlaxcala incluye la visita a las haciendas y varios curaditos
Lo llaman pulque blanco, tlachique, tlachicotón, pulmón, neutle, lechita de vaca verde, pulmex o  petróleo blanco.

Tómate un fin de semana y vete a probarlo a Tlaxcala. Existe una ruta dedicada al pulque en la que observarás cómo se obtiene  esta bebida, conocerás su historia y las haciendas que desde hace décadas contribuyeron a su producción.

Hacia San Bartolo

El itinerario inicia a las nueve de la mañana para tomar un camino de no más de 20 minutos a la Hacienda de San Bartolo,  en el municipio de Calpulalpan. La propiedad de don Ricardo del Razo fue anteriormente de Ignacio Torres Adalid, conocido como El Rey del Pulque.

Se hace un recorrido por el majestuoso casco de la hacienda, incluidos los tinacales, donde se lleva a cabo la transformación del aguamiel en pulque. Lo mejor, aunque no para todos, viene después, al momento de    degustar el pulque y  el aguamiel. Advertimos tomar sólo un vaso, ya que recién se inicia el camino.

También se hace una parada  en la planta Productos Naturales de Agave S.A. de C.V., en Nanacamilpa, Tlaxcala. Aquí se enlata la bebida y se  exporta a Estados Unidos y Alemania. Se  pueden  probar los deliciosos curados de sabores y el licor de pulque que se hacen aquí. la planta es pionera en la preparación de cocteles de pulque. Si alguno es de tu agrado, lo puedes adquirir en su tienda. El precio por lata es de   25 pesos aproximadamente.
 
Por San Isidro y Xochuca

Llevamos  unos 900 kilómetros  y cuatro pulquitos, lo que me hace recordar el nombre de esa vieja pulquería de  Galeana 6, en Xochimilco, Nomás no Llores, así se llama.  Es que, como nos dice don Rodolfo, nunca se sabe por dónde vaya a subir el pulque: "La cosa es no ponerse tristes". Así que  tomamos rumbo hacia el Rancho San Isidro, con sus enormes magueyales. Un paisaje poco común.
 
Como complemento se incluye la visita al Museo Vivo de Artes y Tradiciones Populares y  la Basílica Blanca de Ocotlán con sus interiores trabajados en chapa de oro. Se sugiere la visita a la iglesia La Barca de la Fe, situada en "el muelle" de San Andrés Buenavista, en el municipio de Tlaxco. Su  construcción   comenzó en  1984 y es muestra de la inventiva del presbítero Arnulfo Mejía Rojas.

Mejor continuemos con el pulque, hacia la   hacienda de Xochuca, de don Guillermo Ramírez, en el municipio de Tlaxco. La idea es caminar entre los magueyales y  ver  la  extracción del aguamiel a partir del corazón del maguey.

Quienes se encargan de eso son los tlachiqueros. Con un ocote, una especie de popote de madera, succionan el aguamiel. Luego raspan el cajete para que siga fluyendo el líquido; se reparten una xioma -un pedazo de penca a manera de vaso- y vacían el ocote para beberlo. Don Guillermo  también es amo y señor de 12 pulquerías en el DF, entre ellas La Paloma Azul y La Pirata.

Mientras eso ocurre también se habla de la gastronomía de Xochuca, donde el maguey nuevamente es el ingrediente estrella. Entonces cuando se está por dar el último sorbo al vaso de pulque,  llega el mixiote de pollo y los nopales con chorizo en charolas, y de postre un requesón con miel de maguey.

Terminas con olor a pulque y la fotografía de un sol de las seis de la tarde a punto de ocultarse entre  magueyes que en tres u ocho meses y hasta en un año estarán listos para dar a probar ese líquido a los exigentes bebedores.