Teherán, Irán.- El presidente ruso, Vladimir Putin, defendió este martes el derecho de Irán a la energía nuclear, pese a anunciar que las obras de la central atómica iraní construida por Rusia se demorarían por un problema de equipamiento.
Putin, primer dirigente del Kremlin desde 1943 que visita Irán, participaba en una cumbre de jefes de Estado de los cinco países ribereños del Mar Caspio (Azerbaiyán, Irán, Kazajistán, Rusia y Turkmenistán).

Esta cumbre alumbró una declaración final de apoyo implícito al programa nuclear iraní. En este texto los participantes se comprometen asimismo a no autorizar la utilización de su territorio por un tercero para agredir a uno de los países firmantes.

En esta ocasión, el jefe del Kremlin dio un respaldo a Irán sobre su programa atómico al declarar que "las actividades nucleares pacíficas deben ser autorizadas".

Tras la cumbre, el presidente ruso se reunió con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadinejad, y el guía supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, con quienes trató diversos temas, como el de la central nuclear que Rusia construye en Bushehr (sur de Irán).

"Las relaciones entre Irán y Rusia se desarrollarán sin límite alguno y esperamos que esta visita abra una nueva página en las relaciones entre los dos países", declaró Putin, citado por la televisión estatal. Según la misma fuente, el jefe del Kremlin dijo que a Rusia le interesaba que Irán fuese un país fuerte.

A media jornada, Putin adelantó que el caso de la central de Bushehr sería "objeto de discusiones serias".

Después de su reunión con Ahmadinejad, dio a entender que la construcción finalizaría en una fecha indeterminada.

"El equipamiento sobrante de aquella época" está "usado, es viejo", dijo Putin sobre el material aportado por Siemens al iniciar la construcción de la central, antes de la revolución de 1979.

Estas palabras sugieren que la construcción de la primera central nuclear iraní se demorará una vez más.

Concluir el proyecto se ha "convertido en algo difícil debido a la tecnología utilizada, pero no por motivos políticos", afirmó Putin.

Sin embargo, los presidentes iraní y ruso, citados por las agencias rusas, afirmaron luego que Rusia se comprometía a acabar la central "conforme al calendario previsto".

Rusia obtuvo el contrato para su construcción en 1994 y empezó las obras un año más tarde.

Los retrasos se acumulan desde hace varios años. Los rusos se quejaron en su momento de la falta de pago de los iraníes, algo que éstos desmienten.

Para los expertos occidentales, los retrasos son la carta que juega Moscú para forzar a Irán a ser transparente respecto a su programa nuclear.

Y estiman que a Rusia se le ha complicado la construcción de la central tras haber votado dos series de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Irán debido a su negativa a suspender su enriquecimiento de uranio.

En cuanto a la cumbre de los países del Mar Caspio, la declaración de sus participantes proporcionó un apoyo implícito a Teherán, siempre que respete el Tratado de No Proliferación.

Teherán afirma que su actividad nuclear sólo tiene un fin civil, mientras que los países occidentales temen que sólo encubra la intención de fabricar bombas atómicas.

Rusia y China son los únicos países del Consejo de Seguridad de la ONU que se oponen a la adopción de una tercera resolución con nuevas sanciones contra Irán.

La declaración de la cumbre de los países del Mar Caspio también fijó "el principio de la imposibilidad para un Estado de poner a disposición su territorio en caso de agresión contra otro Estado", añadió Putin.

Esta disposición es especialmente importante para Irán, que teme que Estados Unidos utilice Azerbaiyán para un ataque en su contra, aunque ya el propio presidente azerí, Ilham Aliev, excluyó esa posibilidad.