París.- Francia tiene previsto un drástrico incremento de las penas y la introducción de "grilletes electrónicos" para reincidentes con el fin de contener la violencia doméstica.

En este marco, también será castigada en el futuro con penas de prisión la "violencia psíquica" en el matrimonio, anunció hoy en París el primer ministro Francois Fillon en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

La lucha contra la violencia hacia la mujer es la "gran tarea nacional" para 2010, dijo Fillon.
París.- Francia tiene previsto un drástrico incremento de las penas y la introducción de "grilletes electrónicos" para reincidentes con el fin de contener la violencia doméstica.

En este marco, también será castigada en el futuro con penas de prisión la "violencia psíquica" en el matrimonio, anunció hoy en París el primer ministro Francois Fillon en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

La lucha contra la violencia hacia la mujer es la "gran tarea nacional" para 2010, dijo Fillon.

La nueva ley deberá ser aprobada en un proceso rápido en la primavera (boreal) del año próximo. "La lucha atañe a todos", indicó el jefe de gobierno.

En los dos años pasados se registraron en Francia 675.000 hechos de violencia contra mujeres por parte de su pareja o un miembro de su familia. En 2008 fueron asesinadas en Francia 156 mujeres a manos de sus parejas.

En el futuro, los inmigrantes recibirán un manual sobre la igualdad entre el hombre y la mujer. En el texto también se mencionarán los temas de la violencia y la mutilación genital femenina.

Las organizaciones de ayuda tendrán la posibilidad de realizar campañas de educación en los medios, a precios reducidos.

Para supervisar a los condenados, Francia evaluará en 2010 también el uso de "grilletes electrónicos" según el modelo español. Estos dispositivos colocados en los brazos o pies están dotados con un aparato emisor, que informa constantemente del lugar donde se encuentra la persona.

Cuando estos dispositivos son usados tanto por la víctima como por el agresor, se puede controlar si éste último cumple con la prohibición de no acercarse a la persona afectada.