Rosa Rivas/El País
El restaurante británico The Fat Duck, el segundo mejor del mundo, reabre tras pasar las pruebas de salubridad
Madrid, España.- Heston Blumenthal está feliz. Ha reabierto su restaurante The Fat Duck en Bray (Berkshire), que había cerrado 'por decisión propia' el pasado 24 de febrero después de que 40 comensales manifestaran haber sufrido diarreas y vómitos. En días posteriores, una vez que el asunto saltó a los medios de comunicación, 400 personas llegaron a decir que habían tenido problemas gástricos tras pasar por el restaurante, abierto hace 14 años, que cuenta con tres estrellas Michelin y está considerado el segundo más influyente del mundo (después de El Bulli).

Pero ahora ya parece que el pato gordo no tiene problemas de salud y cuenta con todas las bendiciones de las autoridades sanitarias y medioambientales británicas. 'Nos dijeron que podíamos abrir y eso hemos hecho', declaró un portavoz.

No dan más detalles porque esas mismas autoridades les han pedido discreción hasta disponer de más resultados de los análisis de lo que llaman presunto 'virus indetectable'. Todo ha sido revisado: cocina, instrumental, aire acondicionado, empleados, productos... Todo ha sido analizado al milímetro. Y hasta el momento todos los resultados han sido negativos, tanto los oficiales como los de la empresa que Blumenthal (como otros cocineros de prestigio) tiene contratada para revisar continuamente la salubridad de su negocio.

El propio Blumenthal aseguró a EL PAIS que no abriría si existiera la mínima posibilidad de que un cliente sufriera una molestia, 'ni siquiera un dolor de cabeza'.

La molestia que sí ha sufrido el chef en dos semanas de cerrojazo ha sido monetaria, más de 200 mil euros, más la cancelación de 800 peticiones de reserva. Ahora los teléfonos ya suenan en The Fat Duck y las televisiones se agolpan a su puerta. El propio Heston saludaba a su clientela y recibía ánimos el pasado jueves, día de la reapertura. Aunque todo vuelve a funcionar y el menú se mantiene (con su famoso pudding de caracol o el helado al nitrógeno de huevos) hay una excepción importante, un por si acaso: nada de moluscos.