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Roma.- Uno de los casos más misteriosos de la historia reciente italiana, el secuestro en 1983 de Emanuela Orlandi, hija de un funcionario del Vaticano, fue reabierto hoy con el testimonio de una mujer que aseguró que la joven fue asesinada.

Fuentes judiciales informaron que la testigo Sabrina Minardi, ex compañera sentimental del jefe de una banda criminal, confirmó a la procuraduría de Roma que Orlandi fue asesinada.
Roma.- Uno de los casos más misteriosos de la historia reciente italiana, el secuestro en 1983 de Emanuela Orlandi, hija de un funcionario del Vaticano, fue reabierto hoy con el testimonio de una mujer que aseguró que la joven fue asesinada.

Fuentes judiciales informaron que la testigo Sabrina Minardi, ex compañera sentimental del jefe de una banda criminal, confirmó a la procuraduría de Roma que Orlandi fue asesinada.

Las fuentes dijeron que la testigo también identificó por primera vez la voz de un hombre, que fue grabada por la familia Orlandi en 1983, cuando se comunicó vía telefónica para hablar de la desaparición de Emanuela, que entonces tenía 15 años de edad.

Tras las declaraciones de Minardi, la procuraduría romana abrió por primera vez en 26 años una indagación contra una persona específica.

El secuestro de Orlandi fue vinculado con el atentado de 1981 contra el Papa Juan Pablo II.

Versiones de la prensa de la época indicaron que la joven habría sido mantenida como rehén para ser intercambiada por Mehmet Alí Agca, el turco acusado de haber disparado a Juan Pablo II y que estaba encarcelado en Italia, y quien en la actualidad está en Turquía.

El propio pontífice intervino para pedir la liberación de Orlandi, de quien nunca más se volvió a tener noticia.

Minardi fue amante de Enrico De Pedis, jefe de la sanguinaria `banda de la Magliana`, que operaba en Roma y que estaba vinculada con la mafia.

La testigo aseguró que llegó a ver a Emanuela Orlandi a lado de De Pedis y que la joven fue asesinada pocos meses después de su secuestro y su cuerpo fue hecho desaparecer.

Hija de un empleado de la Casa Pontificia, Emanuela fue secuestrada el 22 de junio de 1983 en Roma, cuando regresaba a su casa de una clase de música.

En su desaparición han sido involucrados desde la Banda de la Magliana, los Lobos Grises (la organización a la que pertenecía Agca), hasta el Instituto para Obras Religiosas del Vaticano, los servicios secretos y el Banco Ambrosiano.