Washington, EU.- Los senadores Hillary Clinton y Barack Obama reanudan hoy la batalla por la caza de delegados, tras finalizar el "supermartes" en un empate técnico que ha dejado la campaña por la candidatura presidencial demócrata al rojo vivo.
Obama retrató bien la atmósfera imperante esta semana, al asegurar que él y la ex primera dama están enzarzados en una competición "feroz" en la que todavía quedan "muchos asaltos que pelear".

El primero se libra hoy en los "caucus" demócratas -reuniones comunitarias en las que se realizan votaciones a mano alzada- de los estados de Nebraska y Washington y en las primarias de Luisiana.

Kansas también tiene cita con las urnas, pero sólo para pronunciarse por los "presidenciables" republicanos, entre los que se da por ganador al senador por Arizona John McCain

Los observadores apuntan que Obama parte con ventaja en la próxima ronda de elecciones de este mes, entre las que figuran, además de las ya citadas, los "caucus" de mañana en Maine, las primarias de Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia el martes y los comicios de Hawai y Wisconsin el día 19.

Se prevé que el alto porcentaje de afroamericanos en Luisiana dé hoy la victoria en ese estado a Obama, el hombre que aspira a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos.

En Washington, donde se juegan el mayor número de delegados, un total de 78, también se espera la victoria del senador por Illinois, favorito entre los numerosos residentes del estado con alto poder adquisitivo.

Menos claro está el panorama en Nebraska, un estado en el que Obama ha invertido sustanciales recursos y en el que cuenta con el apoyo del popular senador demócrata Ben Nelson.

Hillary, según los pronósticos, lleva las de ganar en los "caucus" del domingo en Maine, donde ha recibido el espaldarazo del popular gobernador John Balducci.

El "premio gordo" de febrero, de todos modos, se repartirá el martes con las elecciones primarias de Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia, estados con un gran porcentaje de electores afroamericanos demócratas.

Aunque Hillary peleará en todos los comicios, gran parte de sus esfuerzos se centran en estados más grandes, como Texas, Ohio y Pensilvania, que desfilan por las urnas en marzo y abril y que enviarán 600 delegados a la convención del partido de agosto.

En total, se necesitan 2.025 delegados para conseguir la nominación demócrata.

En Ohio y Pensilvania predomina la clase obrera, a la que ha logrado cortejar la ex primera dama de Estados Unidos.

Texas, por su parte, es un estado con muchos latinos, un grupo que también favorece a la senadora por Nueva York, como quedó claro en las primarias del martes, cuando Hillary se hizo con el 70 por ciento del voto hispano.

Además de su ventaja con los hispanos, la ex primera dama lleva también la delantera con las mujeres y los votantes demócratas de menor poder adquisitivo.

Obama cuenta con el respaldo mayoritario de los afroamericanos, los jóvenes, los sectores más adinerados de la población y aquellos con mayor educación.

No falta quien señale que la habilidad de uno y otro para movilizar en masa a esos grupos podría ser el factor determinante en esta incierta carrera.

Nadie parece descartar por completo, de todos modos, la posibilidad de que el enigma se prolongue hasta la convención.

De ser así, la última palabra podrían tenerla los alrededor de 800 superdelegados, funcionarios elegidos o designados por el partido que tienen la libertad de votar por quien mejor les parezca.

Howard Dean, presidente del Comité Nacional Demócrata, trató de restar fuerza a esos vaticinios esta semana, al asegurar que el partido dará a conocer a su candidato esta primavera, aunque eso implique algún tipo de acuerdo entre Hillary y Obama.

"La idea de que podemos permitirnos tener una gran pelea en la convención y aun así ganar las elecciones (en noviembre) no parece un buen escenario", afirmó el martes.

"Creo que tendremos un candidato a mediados de marzo o abril y si no es así vamos a necesitar reunir a los aspirantes y hacer que lleguen a algún tipo de acuerdo", agregó.

Pero con los dos rivales en liza dispuestos a dejarse la piel en el intento parece difícil que alguno de ellos dé el brazo a torcer y acepte tirar la toalla.