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La presidenta argentina Cristina Fernández rechazó hoy la posibilidad de aplicar la pena de muerte para combatir la inseguridad, como demandó la animadora Susana Giménez, lo que desató una fuerte polémica en el país
Buenos Aires.-'No creo en la pena de muerte como herramienta para garantizar seguridad', afirmó Fernández al sumarse al debate público que originó Giménez, y se mostró contraria a aplicar una política de 'mano dura' como proponen algunos sectores de derecha.

Giménez, la conductora televisiva más popular del país, convocó el viernes pasado a una rueda de prensa para repudiar el asesinato de su florista y dijo indignada que 'el que mata tiene que morir, basta ya con esto de los derechos humanos'.

Las palabras de la también actriz, de 65 años, tuvieron una amplia repercusión en Argentina, ya que la pena de muerte fue discutida durante la semana en los medios de comunicación por periodistas, jueces, políticos y personas del espectáculo.

Fernández, sin embargo, aclaró este viernes que 'los jueces son los únicos que pueden encarcelar a los que delinquen" y por lo tanto cada poder 'debe hacerse cargo de la responsabilidad que tiene".

"Los argentinos necesitamos justicia a secas, sea para derechos humanos o para delitos comunes. No hay dicotomía entre justicia garantista o mano dura, sino que hay justicia o no hay justicia", dijo la jefa de Estado.

El gobierno, dijo Fernández, 'puede construir comisarías y comprar patrulleros, pero lo que hace a juzgar, condenar y encarcelar a personas peligrosas para la sociedad, solamente lo pueden hacer los jueces".

Las declaraciones de la mandataria fueron también una respuesta a la jueza de la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, quien se quejó de un recorte presupuestal y exigió al gobierno que nombre a jueces para agilizar los procesos contra represores de la dictadura.