LA JORNADA
Tesalónica, Grecia.- John Malkovich es figura emblemática en el cine. Es actor, productor y director, que ha participado en más de 80 filmes, algunos de ellos para la televisión. El histrión estadunidense recibió el premio Alexander de Oro por su trayectoria, en el contexto del 48 Festival Internacional de Cine de Tesalónica.
Algunos de los filmes en los que ha aparecido son Los gritos del silencio, La sombra del vampiro, Juana de Arco, Más allá de las nubes y El imperio del sol... entre una lista interminable.

Inclusive, se ha interpretado a sí mismo en ¿Quieres ser John Malcovich?

Pero "lo mejor de ser John Malkovich es tratar con la gente que alrededor del mundo te enriquece y admira, que da sin esperar nada, y lo malo, bueno... he sido demasiado afortunado, y creo que no ha sido malo ser yo mismo. No obstante, me aburre hablar de mí, o de lo que se supone que soy o seré.

"Prefiero hablar de cosas variadas que no tengan que ver con este actor: Malkovich. No recuerdo la más reciente conversación que tuviera que ver con este tema. Me encanta hablar de todo menos de mí; de giras, proyectos, libros de historia", aseguró en entrevista después de recibir el reconocimiento que le otorgó este encuentro fílmico, que cada vez despierta mayor interés en los habitantes de Tesalónica, la segunda ciudad de Grecia.

Pese a siempre llamar la atención por sus comentarios, muchas veces ácidos, Malkovich no considera que los actores o actrices, sobre todo los estadunidenses, deban ser una especie de líderes de opinión.

"No podemos cambiar nada"

"No creo que lo sean, además de que pocas veces los toman en serio. En mi caso no creo que pueda influir en la decisión o ideología de alguien que conozca mi carrera, o simplemente porque aparezco en películas. Además, no me interesa que me vean como alguien que pueda ilustrar a la gente. Es que al final no importa lo que un actor diga o haga fuera del escenario o del cine o televisión. No es trascendental. La verdad no podemos cambiar nada, sólo la experiencia puede hacer cambiar de opinión de la gente", afirma.

-Mucha gente cree que lo que dicen algunos actores, sobre todo de Hollywood, es la verdad.

-Son negocios y trabajo. Hay dos visiones del mundo, aparentemente. La gente cree que todo debe ser dividido entre lo bueno o lo malo, interesente o aburrido, serio o no, comunista o derechista, religioso o agnóstico.

"Por ejemplo, si pasas tu tiempo echando tierra a los demás, negando o afirmando algo, siempre serás un perdedor. Yo no quiero serlo. Comprendo a la gente que se cree contestataria, pero yo no estoy interesado en ello.

"Tenemos que pasar a otro plano -que no sé cuál es-, en vez de polarizar, o encontrar cosas que no son o que no existen, que no son tangibles."

El actor habla pausado, como si un monje zen se hubiera apoderado de su cuerpo. Es una mini clase de metafísica en la que asegura: "La gente está predeterminada a hacer lo que ve, y no lo que percibe. Todo puede ser objetivo o subjetivo. Pueden opinar de ti o tú de ellos, pero al final, el ser humano tiene un tipo de filtro, un factor que predetermina la individualidad y hace que tengas tu propia concepción; yo soy de ésos.

"Puede que no tengas la misma ideología de 6 millones de personas, y de igual forma está bien."

No desestima a los que opinan y tienen peso en Hollywood (llámese George Clooney, Julia Roberts, etcétera), pero insiste en que no le parece importante ni interesante que lo hagan.

-Mucha gente cree que el cine de Hollywood es un tipo de imperialismo.

-Sí, me parece que así es, aunque no sé si será esa la palabra precisa.

"No me gusta mucho mencionarlo así, porque nadie te obliga a verlo. Nadie te lastima si no lo ves. No he conocido a alguien que te ponga como a Michael McDowell en la película Naranja mecánica (de Stanley Kubrick, en la que al actor se le da una dosis a gran escala de imágenes violentas sin cerrar los ojos). Nadie te hace verlas a fuerzas. Además, el cine estadunidense ha tenido varias influencias externas que lo vuelven multicultural, y no es que lo defienda, pero los casos están a la vista."

Abundó: "En Hollywood ha existido en definitiva una retroalimentación pluricultural del mundo, pero con cierto tipo de cine estadunidense, que no gringo. Me parece que el bueno siempre tendrá buena acogida".

Respecto de su reconocimiento, Malkovich comentó: "Siempre me sorprendo de recibir estos premios, son oportunidades en la vida que me hacen feliz. La gente es maravillosa en cualquier rincón del planeta. Actividades como éstas (el festival de cine griego) sólo me alientan a seguir adelante y a continuar con mis esfuerzos".