New York Times
Existen cuatro áreas principales de preocupación: higiene del oído, lesiones por ruido, pérdida del oído relacionada con la edad y emergencias relacionadas con la salud del oído
Los conciertos de rock, los iPod, los motores de avión, las motocicletas, las infecciones y las lesiones representan un ataque por todos los frentes contra nuestros oídos. De acuerdo con la mayoría de los expertos, citados en una nota de The New York Times, la única manera de contrarrestar dichos efectos es cuidando los oídos desde los primeros días de vida.

Cerca de 12 mil bebés nacen anualmente con una pérdida del oído que puede no ser detectada durante años, aplazando posibles intervenciones que podrían ayudar a un buen desarrollo. Afortunadamente, el oído de un bebé puede ser puesto a prueba sin dolor gracias a un dispositivo que detecta el potencial eléctrico en los nervios que llevan el sonido al cerebro. Los niños deben ser examinados antes de cumplir el primer mes, de acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

Sin embargo, mantener un buen oído es un desafío a largo plazo. De acuerdo con el doctor Steven D. Rauch, profesor de otorrinolaringología en Harvard, existen cuatro áreas principales de preocupación: higiene del oído, lesiones por ruido, pérdida del oído relacionada con la edad y emergencias relacionadas con la salud del oído.

El cerumen o cerilla es un material protector que contiene elementos que combaten a las bacterias, pero en ocasiones se acumula y debe ser retirado porque puede llegar a limitar el oído o provocar dolor. No obstante, por lo general se debe evitar la limpieza excesiva. La cerilla no es un villano, es mucho peor no tenerla.

En el oído interno se encuentran las células capilares que convierten la energía mecánica del sonido en energía eléctrica, que es transmitida al cerebro a través de una serie de nervios. Un ruido demasiado fuerte cerca del oído puede destruir dichas células, provocando sordera instantánea. La exposición repetida o continua a sonidos estruendosos puede provocar un daño gradual y acumulativo. Entre más fuerte sea el sonido, menos tiempo tardará en provocar daño permanente.

¿Qué tan alto es demasiado fuerte? "Si utiliza los audífonos del iPod para enmascarar el sonido ambiental, probablemente es demasiado alto", dijo Rauch. "Y si puede escuchar la música de alguien más cuando ésta escucha su iPod, esa persona está dañando sus oídos".

Pero no son los únicos. Aproximadamente una tercera parte de la gente de más de 65 años, y la mitad de más de 75, es candidata a utilizar aparatos auditivos.

"Si escucha como si todos hablaran en voz baja", señaló Rauch, "necesita un examen del oído. Y si acaba de advertir el problema, todos lo han estado advirtiendo desde hace un año".

A algunas personas les preocupa el efecto estético de utilizar un aparato auditivo, pero no le dan tanta importancia al efecto social de no utilizarlo cuando realmente lo necesitan.

Cuando no escuchas bien, dijo Rauch, "no eres parte de las conversaciones, y la gente saca sus propias conclusiones, lo que puede resultar en una gran confusión y frustración".

Según la doctora Susan B. Waltzman, codirectora del Centro de Implantes Cocleares de la Universidad de Nueva York, 99% de los casos de pérdida del oído son resultado de daño en las células capilares del oído interno. Los implantes reemplazan la función de dichas células con un micrófono externo conectado a electrodos conetados al oído interno. No obstante, de acuerdo con Waltzman, "los implantes no son mágicos. Son prótesis auditivas avanzadas, no una cura para la sordera".