El Reino Unido se dispone a presentar reclamaciones territoriales sobre decenas de kilómetros cuadrados del océano Atlántico en torno a las Malvinas, la isla de la Ascensión, entre otros islotes, según el diario "The Guardian".
Londres, Inglaterra.- Su objetivo es anexionarse en todas esas zonas yacimientos de gas, petróleo y minerales potencialmente muy lucrativos, dice el periódico.

Londres ha decidido acelerar la presentación de solicitudes ante la Comisión de la ONU sobre los Límites de la Plataforma Continental, para lo que tiene de plazo hasta mayo del 2009.

Se trata de un tema muy sensible desde el punto de vista diplomático, señala el periódico, que recuerda el contencioso con Argentina por el archipiélago de las Malvinas.

Con el apoyo de datos geológicos y geofísicos, cualquier Estado puede delinear un nuevo límite exterior de su plataforma continental hasta 350 millas de la costa.

Londres ha recabado los datos que necesita para la mayor parte de las reclamaciones territoriales que piensa presentar.

Según Chris Carleton, que dirige la división de la ley del mar en la Oficina Hidrográfica británica, la próxima semana se celebrarán en la capital de Islandia conversaciones preliminares en torno al islote de Rockall en el Atlántico Norte.

Se trata de la punta de un volcán extinto al oeste de Escocia, que reclaman Islandia, Irlanda, Noruega y el Reino Unido, miembros de cuya Royal Marine izaron allí la bandera británica en 1955 en lo que los ecologistas califican de primer acto de "ecocolonialismo" de este país.

Carleton cree, sin embargo, que es la reclamación de los derechos británicos de explotación económica del área en torno a las Malvinas la que entraña más potencial de conflicto dada la disputa con Argentina, que llevó a una guerra hace un cuarto de siglo.

Esa zona podría encerrar una inmensa riqueza petrolera: las pruebas sísmicas llevadas a cabo indican que podría haber hasta 60 barriles de petróleo bajo el fondo marino.

Gran Bretaña tiene ya una licencia para realizar prospecciones dentro del límite de las 200 millas, pero, según el periódico, podría querer ampliar ahora esa zona.

La ampliación reclamada no llegaría a las 350 millas, explica Carleton, según el cual la zona uniría las Malvinas con las islas de Georgia del Sur.

El experto británico, encargado de preparar la solicitud británica, reconoce que se trata de una reclamación sobre la que aún no se ha decidido cómo manejarla debido al contencioso con Buenos Aires.

Según Martin Pratt, de la unidad de investigaciones sobre fronteras de la Universidad de Durham (Inglaterra), "al igual que los rusos reclaman el Artico, el Reino Unido reivindica un gran pedazo del Atlántico".

"Algunos Estados puede que se pregunten cómo es que una gran potencia tiene derecho a (explotar) una amplia zona de recursos oceánicos a millas de distancia de sus costas, pero ésa es la ley", señala Pratt.

Dados los problemas con Argentina - este mismo año Buenos Aires rescindió un acuerdo con Londres para repartirse el petróleo que pudiera encontrarse en las aguas adyacentes a las Malvinas-, lo más probable es que la primera solicitud que presente Londres afecte a Ascensión.

Esta isla volcánica, a mil millas del continente africano, está en el borde de la dorsal mesoatlántica, y aunque hasta ahora no ha aparecido allí gas ni petróleo, se cree que podría haber importantes depósitos de minerales en el fondo marino.

El Reino Unido no es, sin embargo, el único país en reclamar un trozo de océano. Francia registró este verano su propia reclamación de varios miles de kilómetros cuadrados en torno a Nueva Caledonia, en el Pacífico, lo que suscitó protestas de la República de Vanuatu.