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El primer ministro de Irak, Nouri al-Maliki, reconoció hoy que sus fuerzas necesitan más tiempo para asumir el control y seguridad en el país, a pesar de que el índice de violencia ha bajado 75 por ciento en los últimos ocho meses.
Madrid.- "Necesitamos un mayor esfuerzo para permitir que nuestras fuerzas armadas asuman las responsabilidades para garantizar la seguridad en las 18 provincias que componen Irak", dijo al-Maliki en un discurso ante el Parlamento sobre el balance de su gobierno.

Destacó que su gobierno ha conseguido evitar que Irak se suma en la guerra civil a pesar de todos los intentos de desestabilización de las partes locales e internacionales.

Al hacer un balance de su gobierno horas antes de la comparecencia en Washington de los responsables de la misión estadunidense en Irak, anunció que desde la entrada en vigor del plan "Aplicamos la Ley" en febrero pasado, la violencia ha caído 75 por ciento.

El plan, que comenzó el 14 de febrero como una estrategia para erradicar la violencia sectaria desatada por la comunidad chiita y sunnita, se aplicó en Bagdad primero y luego en el resto de las provincias iraquíes azotadas por la violencia.

Explicó que desde entonces, los ataques disminuyeron en Bagdad y en el oeste de Irak, donde más de 14 mil insurgentes depusieron las armas, casi seis mil extremistas fueron detenidos, cerca de dos mil bombas desactivadas y miles de escondites de armas descubiertos.

De forma paralela, el gobierno iraquí ha ido asumiendo las responsabilidades de seguridad en algunas provincias iraquíes en las que ya no opera la fuerza multinacional, pero esto no ha sucedido más que en seis de las provincias, todas ellas en el sur.

El jefe del gobierno iraquí precisó que las más conflictivas, como Bagdad, Al-Anbar, Diyala o Salahedín siguen contando con una importante presencia de tropas extranjeras.

Además ofreció cifras de los logros obtenidos por el plan de seguridad, aplicado conjuntamente por tropas iraquíes y estadunidenses: 652 insurgentes muertos y cinco mil 942 arrestados, de los que la mitad fueron liberados tras ser interrogados.

En su discurso retransmitido por la televisión estatal iraquí, al-Maliki consideró que el gobierno de mayoría chiita "restableció una vida casi normal en Bagdad", y más de seis mil familias desplazadas pudieron retornar.

"A pesar de los avances, todavía necesitamos tiempo y esfuerzos adicionales para gestionar (por nosotros mismos) la seguridad", insistió.

En las últimas semanas, el gobierno de al-Maliki se mostró contrario a una eventual retirada de las tropas internacionales e incluso se opuso a la idea de un simple calendario de reducción de efectivos estadunidenses.

El primer ministro se dirigió a los diputados horas antes de que el comandante de la fuerza multinacional en Irak, el general estadunidense David Petraeus, y el embajador en Bagdad, Ryan Crocker, informen sobre su misión al Congreso de Estados Unidos.

Petraeus será cuestionado por los demócratas, que le preguntarán cómo y cuándo podrán volver las tropas que llevan más de cuatro años en ese país y que suman másde tres mil 700 muertes en sus filas.

El general al mando defenderá que el envío de 28 mil 500 soldados adicionales este año sirvió para disminuir la violencia sectaria, como adelantó al-Maliki.

En contraste con Al-Maliki de que la violencia se ha reducido, alrededor de 70 por ciento de los iraquíes cree que la seguridad se ha deteriorado en los últimos seis meses en las áreas controladas por las fuerzas estadunidenses, según un sondeo de la BBC y ABC News.