México, D.F. .- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) felicitó a los maestros en su día y reconoció su invaluable aportación a la formación de las futuras generaciones y por ende al progreso del país.
En un mensaje denominado "Maestros, artífices de cultura", el organismo que agrupa a los obispos de México indicó que en la reciente propuesta para llegar a la reforma educativa, se deben escuchar todas las voces, pero en particular la del magisterio.

"Es necesario que en el debate público sobre la inminente puesta en marcha de la reforma educativa se tome en cuenta que, para superar los problemas de la educación en México, es necesaria la superación profesional y moral del magisterio a nivel nacional", subrayó.

Señaló que los obispos están conscientes de los enormes rezagos y dificultades que enfrenta el quehacer educativo, que "tiene varios aspectos que indican insuficiencias y retrasos", entre los cuales se encuentran la falta de cobertura, la deserción y la calidad.

Por ello, urgió a la sociedad a iniciar un proceso que permita romper los círculos viciosos, detener las inercias infructuosas, y generar una efectiva política de Estado en materia educativa que revalore el papel social del maestro y también la función educativa de la familia.

La Conferencia del Episcopado Mexicano destacó la necesidad de que la reforma educativa esté exenta de criterios políticos y partidistas de corto plazo.

Consideró que en la llamada "Revolución Educativa" se deben buscar los mecanismos que aseguren que, mediante concursos abiertos y transparentes, los mejores maestros ocupen los espacios de enseñanza en las escuelas.

Además propuso establecer de forma cotidiana la evaluación como referente para la toma de decisiones en las escuelas e incentivar seriamente la investigación como método de trabajo para elevar de manera efectiva la calidad de la educación en México.

Asimismo, indicó que se debe propiciar la participación de los maestros en cursos, seminarios y eventos que eleven su nivel analítico, académico, pedagógico y de comunicación.

Sugirió establecer un efectivo programa de superación profesional del magisterio y de estímulos y recompensas al personal docente, que se vincule al avance en el aprovechamiento de los estudiantes, así como la participación de toda la sociedad para lograr esos objetivos.

La CEM agregó que para la Iglesia la educación no es una mera instrucción o capacitación, sino un proceso de comunicación y asimilación sistemática y crítica de la cultura, para la formación integral de la persona.

Dijo que en ese proceso los estudiantes son los actores principales, por lo que están llamados a esforzarse y alcanzar el propósito de ser personas responsables, comprometidas consigo mismas, con el bien común y con la patria.