El primer encuentro entre ambos tuvo lugar el pasado 3 de marzo, cuando Argentina se desplazó a Múnich para disputar un amistoso contra la "Mannschaft".
Pretoria, Sudáfrica.- El próximo sábado, cuando el joven Thomas Müller salte al césped del Green Poitn de Ciudad del Cabo y Diego Armando Maradona se siente en el banquillo del mismo estadio, será la segunda vez que los dos hombres se crucen.

El primer encuentro entre ambos tuvo lugar el pasado 3 de marzo, cuando Argentina se desplazó a Múnich para disputar un amistoso contra la "Mannschaft".

El veterano Maradona se encontró en el estrado de la sala de prensa con un joven desconocido y, creyendo que se trataba de un recogepelotas, abandonó el lugar un tanto desairado.

A Müller, que acudía ante los medios de comunicación para hablar de su primera convocatoria internacional, el hecho le pasó desapercibido.

Pero no a muchos de los asistentes, que estos días, en víspera del duelo entre Argentina y Alemania por un puesto en las semifinales del Mundial de Sudáfrica, lo han recordado.

Desde aquel primer encuentro han pasado muchas cosas. Sobre todo en la vida de Müller, un joven de 20 años que en doce meses ha pasado de la tercera división de su país a encabezar la nómina de anotadores germanos en el Mundial de Sudáfrica.

De ser un desconocido que Maradona no podía identificar, el joven jugador del Bayern de Múnich se ha convertido en una de las estrellas de la competición, en la principal amenaza a la que se enfrenta la albiceleste.

Y Müller no tiene intención esta vez de pasar desapercibido. "Voy a hacer todo lo posible para que se acuerde de mi", asegura el centrocampista alemán.

El prodigio germano asegura que no tiene ningún recuerdo de Maradona como jugador, más allá de las imágenes que ha visto en la tele.

No había nacido cuando el "Pibe de Oro" condujo a Argentina a la victoria en el Mundial de 1986 tras imponerse en la final precisamente a la "Mannschaft" que entonces dirigía Franz Beckenbauer.

Tenía un año cuando la selección del "Kaiser" se tomó la revancha en la final del Mundial de Italia contra otro equipo comandado por Maradona.

Sus primeros recuerdos del argentino en vivo son del partido de homenaje a Lottar Mathaus y entonces ya le vio "con unos kilos de más pero con una habilidad loca con el balón", según recuerda ahora.

Maradona puede pagar caro el desconocimiento de este jugador sacado de la sombra por Louis van Gaal, que lo ha convertido en un pilar del Bayern, campeón de liga y Copa en su país y finalista de la Liga de Campeones.

Seguro que el seleccionador argentino se ha tomado la molestia de conocer al joven descarado germano, porque será una de las principales amenazas de su equipo.

Argentina derrotó a Alemania por 0-1 en aquel partido. Maradona puso en el césped un equipo muy similar al que viene utilizando en el Mundial.

Muchos consideran que aquel encuentro supuso un cambio en la actitud del técnico, que ese día se convenció de que en Sudáfrica tenía que apostar por un once ofensivo, por un equipo que tuviera la pelota yque se jugara el triunfo en el campo del rival.

Su apuesta se cruza ahora con una siempre temible Alemania cuya punta de lanza es un joven de 20 años al que menospreció en Múnich.