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Fue soldadera y luchó al lado de su esposo en varios puntos del país
Carmen Morales Montes es una sonorense por adopción, de 112 años de edad, que vive para contar su historia y la participación que tuvo, al lado de su esposo, en la Revolución Mexicana.

En vísperas de cumplirse el Centenario de la Revolución Mexicana, la soldadera, de gran lucidez, recuerda que es originaria de Puebla y que radica desde hace muchos años en el municipio de Huatabampo, ubicado en el extremo sur de Sonora.

Su esposo, Agustín Valenzuela, ya finado, era originario de ese municipio sonorense y por ello fincó ahí su residencia, donde se registró `porque en las guerras no había registro civil`, expuso.

De esta forma se considera originaria de Huatabampo, donde radican sus seis hijos -tres hombres y tres mujeres-, así como sus nietos y bisnietos, cuya cantidad no recuerda.

Con facilidad de palabra, aunque en ocasiones inaudible, señala que el México democrático es una realidad, toda vez que como recuerda ella vivió en carne propia otras épocas, `igual de importantes y bonitas del país`.

Con una lucidez que impresiona, Carmen cuenta que conoció a muchos personajes de esta lucha que inició el 20 de noviembre de 1910 porque su esposo era militar que perteneció al Décimo Batallón de Infantería y fue asignado a Veracruz.

Fue en esa entidad del sureste mexicano donde se conocieron cuando ella andaba de soldadera, `me acuerdo cuando nos fuimos en el batallón de Perote a Veracruz y de Veracruz nos trajeron a México, y de ahí nos mandaron para Oaxaca`.

Recordó que mientras los hombres debían irse a los frentes de combate, ella y sus compañeras se quedaban en el cuartel cocinando y lavando la ropa de sus esposos.

Morales Montes, quien no conoció a su padre y recuerda que su madre murió durante un temblor de gran intensidad, dice haber conocido al general Lázaro Cárdenas y recuerda que fue quien les asignó tierras a los yaquis, asentados en el sur de Sonora.

También recuerda que Cárdenas `corrió a los gringos y a los chinos, estábamos en Minatitlán cuando expropió los pozos petroleros, les quitó las casas a los gringos y se las repartieron a los trabajadores de las refinerías`.

El pasado 16 de julio celebró sus 112 años de vida y quedó viuda hace poco más de 30 años, pero dice sentirse muy orgullosa de lo que su esposo aportó al movimiento de la Revolución Mexicana.