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México.- Al refrendar su respeto absoluto a la Suprema Corte y al poder legislativo, sobre el tema de la periodista Lydia Cacho y del gobernador Mario Marín, el presidente Felipe Calderón dijo que su deber es gobernar para todos los mexicanos sin distinción, al tiempo de precisar que no existe "moneda de cambio" alguna.
En el marco de la conmemoración de su primer año de gobierno, el presidente de la República ofreció una conferencia de prensa en donde se le cuestionó que durante la campaña presidencial, el mandatario criticaba a Mario Marín, mientras que ahora, en su mandato, lo recibe o se reúne con él.

"La acción del gobernante, concretamente del presidente de la República, tiene que circunscribirse a las normas y al respeto institucional que debe haber entre los poderes constituidos", respondió el madatario.

Asimismo, expresó su respeto absoluto a la Suprema Corte y también al poder legislativo que tiene intervención en éste y en otros temas, dijo; pero "sin menos cabo de tener yo mi propia opinión personal, la cual me reservo para precisamente no lesionar una relación institucional y respetuosa entre poderes".

En el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos, el presidente de México indicó que en lo que toca a la Procuraduría General de la República, la instrucción que tiene es investigar y determinar las acciones y sanciones en el caso con "absoluta responsabilidad".

Es decir, las denuncias presentadas ante la PGR en el caso concreto de Lydia Cacho, puntualizó Calderón Hinojosa, "siguen su curso y están abiertas, habrán de resolverse conforme a la ley".

Por otra parte, el presidente de la República dejó en claro que independientemente de los establecido por la ley y en sus propias opiniones personales, su deber es gobernar para todos los mexicanos sin distinción.

"No puedo ni debo como presidente de la República, coartar o evitar el trabajo del gobierno federal, incluido el mío propio, en acciones u obras que tengan que ver con el beneficio de los poblanos", apuntó.

El madatario argumentó que su trabajo tiene que desempeñarse con independencia de sus opiniones, "debo seguir desempeñando mi labor como presidente en beneficio de todos los mexicanos, incluyendo desde luego a los poblanos que en este caso no son los ciudadanos responsables de lo que hagamos o dejemos de hacer las autoridades".

Por tanto, subrayó, "no es una cuestión que tenga que ver o que sea una moneda de cambio, absolutamente nada; al contrario, me parece que lo que debemos hacer y lo que hemos hecho es actuar precisamente en el marco de la ley y respetando las instancias que deben resolver, como la Corte y el poder legislativo".