Las aplicaciones médicas de las células madre son la punta de lanza de la medicina del futuro y Japón quiere convertirse en una referencia mundial, aunque la crisis le ha obligado a reducir las donaciones públicas a algunas universidades y centros de investigación.
Kobe, Japón.- Japón está construyendo el que será el mayor centro de investigación celular del mundo a pesar de la crisis económica, justo cuando EU ha desbloqueado los fondos públicos para este campo.

Las aplicaciones médicas de las células madre son la punta de lanza de la medicina del futuro y Japón quiere convertirse en una referencia mundial, aunque la crisis le ha obligado a reducir las donaciones públicas a algunas universidades y centros de investigación.

En la mayor de las tres islas artificiales del puerto de Kobe (centro del país), Japón está construyendo un gran centro de investigación médica y en células madre, donde el instituto de investigación RIKEN y uno de los superordenadores más potentes del mundo serán los protagonistas.

No obstante, la reducción de los fondos públicos destinados a muchas de las áreas de la investigación médica en los dos últimos años podría poner en dificultades a centros de desarrollo japoneses como el RIKEN, especializado en células madre.

Según dijo a Efe Akifumi Matsuyama, director del laboratorio para la terapia con células madre somáticas, "las más afectadas (por la reducción del presupuesto) serán las empresas privadas, no tanto los laboratorios públicos".

Un total de 139 compañías farmacéuticas y médicas japonesas e internacionales se han instalado alrededor del RIKEN, mientras que otras muchas esperan que el superordenador, que cuenta con un presupuesto de 1.100 millones de dólares, entre en funcionamiento en 2012, tal como está previsto.

Japón ha iniciado una carrera a la par con su principal competidor en este campo, EEUU, por conseguir en los próximos años la aplicación terapéutica en humanos de las células madre, lo que según Matsuyama se alcanzará dentro de poco.

En los últimos dos años, Japón redujo los fondos públicos a uno de los principales departamentos del RIKEN, el Centro de Desarrollo Biológico (CDB), en un 12 por ciento, pero en el último año las donaciones privadas han aumentado un 16 por ciento.

Según Douglas Sipp, investigador estadounidense del CDB, "si el presupuesto gubernamental sigue bajando más de un 5 por ciento anual durante más de tres años tendremos un problema, pero por el momento el ritmo de investigaciones no ha decaído".

Sipp, que ha publicado numerosos estudios en la revista británica "Nature", dijo a Efe que el complejo de la isla artificial de Kobe tiene un gran futuro y especificó que el Gobierno nipón quiere centrarse en la investigación con células madre no embrionarias, que no suscitan tantos dilemas morales.

Estas técnicas han conseguido, en pruebas con animales, reparar daños en el sistema nervioso y crear órganos para trasplantes.

No obstante, Sipp recuerda que las regulaciones legales japonesas sobre el uso de tejido embrionario para terapias con células madre son "restrictivas".

La nueva política de EEUU, donde Barack Obama retiró ayer el veto sobre los fondos públicos paraapoyar la investigación con células madre embrionarias, no afectará significativamente a Japón, que ha decido apostar por el uso de las células no embrionarias.

No obstante, el más importante investigador nipón en células madre, Shinya Yamanaka, ha tenido que derivar su trabajo con células embrionarias a su laboratorio en California, debido a que la regulación estadounidense abarata el coste de su trabajo con estas células.

Yamanaka, profesor de la Universidad de Kioto, es considerado el investigador con más avances en este campo en Japón, tras haber conseguido reprogramar células no embrionarias para generar otros tejidos y órganos.

La carrera por la obtención de una técnica eficiente y barata que pueda curar enfermedades como el alzheimer o la parálisis es una piedra angular de la política científica de Japón y EU, pero los dilemas morales de la investigación con células madre embrionarias han puesto freno a muchos estudios.

La fuerte apuesta de Japón por terapias no embrionarias ha dado resultados positivos y podría ser aplicable en humanos a corto plazo, aunque la crisis económica, especialmente severa en Japón, no llega en su mejor momento.