Rangún.- Las fuerzas de seguridad birmanas cargaron de nuevo el viernes contra varios miles de manifestantes en el centro de Rangún, mientras la junta militar ordenó suspender el principal enlace de internet con el exterior.
A pesar de dos días de dura represión, varios miles de personas volvieron a salir a las calles de la mayor ciudad del país.

Nuevas escenas de violencia, salpicadas de disparos al aire, tuvieron lugar cerca de la pagoda Sule, en el centro de Rangún, según testigos.

Desde el miércoles, al menos trece personas, entre ellas un camarógrafo japonés, murieron, según fuentes oficiales.

El número de muertos "es mucho más importante", aseguró este viernes el primer ministro británico, Gordon Brown.

El embajador australiano en Birmania, Bob David, también afirmó por su lado que el número de muertos desde el inicio de las protestas es mucho mayor.

Los heridos y detenidos se cuentan por centenares, según testimonios.

Este viernes, las fuerzas de seguridad dieron por altavoz la orden de dispersarse a unos 10.000 manifestantes, antes de que la policía lanzase una primera carga a golpes de porra, precisaron las fuentes.

El régimen aseguró luego que los manifestantes fueron solamente 120, según citó la televisión pública.

Las fuerzas de seguridad habían tomado literalmente la ciudad a primera horas de la mañana, mientras que la mayoría de tiendas y comercios permanecieron cerrados.

Los monjes budistas, que lideraron las protestas en días anteriores no aparecían en gran número en las calles este viernes.

"Los monjes han cumplido con su tarea, y ahora nosotros debemos continuar el movimiento", afirmaba un líder estudiantil.

La represión contra los monjes se trasladó a los monasterios. Testigos afirmaron que cuatro bonzos fueron detenidos durante una redada contra un centro religioso en la localidad de Okkalapa, en los alrededores de Rangún.

Diplomáticos occidentales citaron "varias fuentes" que señalaron "actos de insubordinación" en el seno del ejército.

"Hemos oído que algunos militares habrían rehusado obedecer las órdenes y que otros incluso se mostraron partidarios de los manifestantes", dijo un diplomático.

Miles de jóvenes se manifestaron por su lado en bicicleta por Mandalay, la segunda ciudad de Birmania, pero se dispersaron después de que soldados efectuaran disparos al aire.

Testigos aún conmocionados relataron el viernes cómo los soldados birmanos habían matado la víspera a ocho manifestantes al disparar con armas automáticas.

Los ocho muertos formaban parte de una multitud de varios miles de personas que protestaba contra un ataque efectuado contra otro monasterio.

"La gente comenzó a lanzar piedras a los soldados".

Durante unos 30 minutos, la multitud abucheó a los soldados que, en un cierto momento, parecieron ceder al pánico y comenzaron a disparar con armas automáticas.

Además de las ocho víctimas, un reportero de televisión japonés murió al recibir un disparo en otro lugar de la ciudad.

Por otra parte, el principal enlace de internet en Birmania dejó de funcionar el viernes, según un responsable de telecomunicaciones que atribuyó el problema a "un cable submarino dañado".

Una fuente occidental fidedigna en Rangún indicó que el corte había sido ordenado por la junta que intenta impedir la difusión fuera de Birmania de informaciones, fotografías e imágenes de video sobre la represión.

El emisario de la ONU para Birmania, Ibrahim Gambari, tiene previsto llegar el sábado a Birmania, donde espera reunirse con la líder de la oposición, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró que "es prematuro" hablar de sanciones contra el gobierno de Rangún.

Una sesión extraordinaria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se celebrará el próximo martes en Ginebra.