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Sichuan, China.- "Creí que el suelo a mis pies se iba a abrir", relató hoy a Notimex Alfonso Murguía, un estudiante mexicano residente en Chengdú, capital de la provincia de Sichuan, que sobrevivió al seísmo.
"La tierra tembló y los edificios empezaron a balancearse, mientras la gente se agolpaba presa del pánico en las calles", recordó Murguía.

"Estábamos tomando té y de repente sentimos un temblor muy intenso. Salimos enseguida del edificio y vimos que la gente corría en todas direcciones, despavorida", agregó Alfonso, de 25 años y oriundo del central estado mexicano de Puebla.

Alfonso es uno de los cuatro mexicanos que la Embajada tiene registrados como residentes en Sichuan y que en medio de la tragedia resultaron ilesos.

"Lo más impactante fue ver el pánico de la gente. Los chinos no sabían cómo reaccionar, estaban absortos y corrían sin saber hacia donde ir", comentó Nancy Lizeth Escajera, otra estudiante residente en Chengdú.

Este es el peor terremoto que sufre China en las últimas tres décadas.

Cifras oficiales confirman la muerte de más de 14 mil personas, pero las autoridades insisten en que el balance aumentará considerablemente porque estima que 40 mil más se encuentran bajo los escombros.

"La población estaba desesperada y no sabían cómo actuar. El suelo tembló dos minutos y después todo se movió", contó Lizeth, estudiante de 28 años oriunda de la occidental ciudad mexicana de Guadalajara.

Tras el terremoto, registrado el lunes, los habitantes de la ciudad de Chengdú salieron a la calle por temor a que las réplicas del sismo derrumbara sus departamentos, escenas que según los testigos recordaban a las vividas durante la guerra.

"Traté de salir a la calle para dormir en el suelo pero era imposible. Todo el mundo se agolpaba en los espacios abiertos. No había ningún hueco. Jamás presencié algo así", externo por su parte Alfonso.

Este miércoles se produjeron varias réplicas en la ciudad de Chengdú, y decenas de edificios fueron evacuados de urgencia.

Los rumores se han extendido por la capital de Sichuan, la provincia afectada por el seísmo de 7.8 grados en la escala de Richter, reproduciendo el pánico entre los habitantes

"Mis compañeros me han dicho que el suministro de agua iba a ser interrumpido. He visto a chinos corriendo para comprar agua y víveres en las tiendas, y haciendo colas interminable"', explicó Nancy, en cuya memoria han quedado dichas escenas.