El Universal
La organización "El Arte de Vivir" ha apoyado a 600 mil presos en cárceles de India, Japón, España, Argentina, Holanda, Alemania, Estados Unidos, entre otros. De ellos 80% mejoró su calidad de vida tanto al interior como fuera de prisión.
Con la finalidad de reducir la violencia que se viven en los reclusorios de la ciudad de México, esta semana iniciaron en dos centros penitenciarios de la capital cursos de yoga enfocados en técnicas de respiración, que buscan controlar las emociones agresivas entre reos y custodios para mejorar la convivencia en prisión.

En acuerdo con la Subsecretaría del Sistema Penitenciario del Distrito Federal, la organización no gubernamental "El Arte de Vivir" visitará en una primera etapa la penitenciaría de Santa Martha Acatitla y el reclusorio femenil Tepepan, dijo en entrevista Beatriz V. Goyoaga, coordinadora para el cono sur de dicha organización.

El programa, de tres horas durante seis días, enseña a los presos técnicas para reducir el grado de violencia que, en algunos casos, baja el nivel de adicción a las drogas, tabaco o alcohol, "además de que les permite aceptar el infierno en donde están, les ayuda tomar responsabilidad por sus actos y manejar con éxito los futuros conflictos y el estrés", aseguró.

Asimismo, en un segundo curso, a los custodios se les enseñarán técnicas para que dejen de lado la agresión en momentos de tensión, "cuando hay momentos difíciles se busca que los elementos de seguridad no usen enseguida la pistola o saquen el palo, sino accionar en vez de reaccionar, olvidarse del llamado gatillo fácil", agregó.

"Cuando las personas están equilibradas pueden accionar y se salvan vidas, se salva también el mismo policía, se salva de esa carga de llevar un muerto en su espalda, por mucho que haya sido durante el trabajo. Con el personal del servicio penitenciario lo hacemos para que haya un equilibrio, porque si los presos los ponemos muy relajados y en el servicio penitenciario hay mucha agresividad, entonces la situación no cambia".

Goyoaga dijo que uno de los primeros beneficios para quienes practican la respiración profunda es la mejora en el sueño, "la gente presa vive siempre con el temor de que le roben sus cosas, de la vendetta, de ser golpeado e inclusos asesinados, los presos no pueden dormir, pero con está práctica, desde el primer día de curso ya pueden descansar".

Las técnicas de respiración hacen que se elimine el estrés y reducen los niveles de toxina del cuerpo, "y uno siente más tranquilidad, tiene una mente más positiva, el estado de ánimo es mucho más alegre, tienen más ganas de hacer cosas, hacen deporte, leen, estudian, trabajan", explicó.

Con respecto a las condiciones de los reos en las cárceles mexicanas, la también periodista afirmó:

"Hoy en día ninguna cárcel del mundo es un paraíso, tampoco en los países desarrollados, son un infierno", y cuestiones como el tráfico de droga, hacinamiento, bandas delictivas y extorsiones "son cosa de cada día en las cárceles del mundo, sin embargo corresponde a las autoridades resolver este tipo de problemas".

Pero, agregó, "no podemos quedarnos con los brazos cruzados, nuestro objetivo es que las personas privadas de su libertad acepten la condición en la que se encuentran y tengan una mejor calidad de vida durante su encierro".

Según datos de "El Arte de Vivir", durante 25 años de vida de la organización se han apoyado a 600 mil presos en cárceles de países como India, Japón, España, Argentina, Holanda, Alemania, Estados Unidos, entre otros. De ellos, 80% ha mejorado su calidad de vida tanto al interior como fuera de prisión.