Karla Garza
Él no sabe de empresas mixtas ni de utilidades. Él sólo sabe que la mayor parte de su pensión se le irá en pagar el agua.
Francisco García sale de las oficinas de Agsal en Luis Echeverría cabizbajo, apoyando sus muletas en un escalón a la vez. Acaba de hacer un pago y firmar un pagaré por más de mil 900 pesos, que en consideración de sus percepciones, representa una pequeña fortuna. Él es uno de los más de 34 mil usuarios que al año han debido pagar la "reconexión" del servicio de agua y drenaje.

"Debíamos cuatro meses, como 300 pesos, y me dijeron que tenía que pagar la reconexión. Yo vine a reclamar aquí y me dijeron que ya había habido corte, no en el medidor sino que habían abierto la banqueta para cortarle de abajo, porque estaba yo robándome el agua y no fue cierto, la casa ya estaba sola y no había agua, entonces la cortaron sin haber motivo, porque no se estaba gastando agua. Pagué lo de los cuatro meses, más mil 598 de reconexión, como 1. 900 pesos. Es un dineral... y fíjese yo pensionado y accidentado, que no tengo mi pierna, y pues el médico, y además una familia que mantener".

La cantidad que acaba de comprometer, explica el señor Francisco, es casi el mismo "dineral" que recibe al mes como jubilado: "Póngase a pensar, a mí me dan mensual mil 600, ahora tengo que pagar mil quinientos aquí. Si les doy toda la pensión luego ¿qué voy a comer?, además tengo que pagar luz, gas, tengo dos hijos en secundaria. ¿Usted cree que sea justo?" pregunta indignado, con el sol de mediodía en la cara.

Pero la empresa tiene en cuenta las dificultades de "clientes morosos" como él, por eso le facilitan las cosas: su macroadeudo se racionará en cómodos pagos mensuales de 200 pesos hasta completar los 1,598. No parece ser consuelo para el señor García: "hace unos años pagábamos 30 pesos de agua, ahora hasta ciento y feria, ahora pagué un recibo de 70 pesos de mi hijo y se me hace exagerado porque vive solo. Luego luego salen con que es fraccionamiento y cuál, no es fraccionamiento (la colonia Las Torres), y a los que ya no nos van a aumentar el sueldo ¿qué hacemos?", se pregunta Don Francisco, quien no pierde el sentido del humor y se responde: "pues a garrotazos".