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China impide al Consejo de Seguridad condenar al régimen; la ONU designa un emisario al país en conflicto
RANGUN.- Las fuerzas de seguridad de Myanmar, que intentan poner fin a las mayores protestas contra el gobierno militar en 20 años, allanaron el jueves dos monasterios budistas en Rangún y arrestaron a 200 monjes que lideraban las manifestaciones, dijeron testigos.

Otras fuentes señalaron que también se realizaron redadas antes del amanecer contra monasterios en el noreste de Myanmar, país anteriormente conocido como Birmania.

Los generales que gobiernan el país admitieron el jueves que un manifestante murió y tres resultaron heridos en fuertes enfrentamientos en en Rangún. Los dirigentes de las protestas dijeron que al menos cinco monjes habían muerto durante las manifestaciones.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas presionó el miércoles a la junta militar de Myanmar para que permita que un enviado especial de la organización visite al país del sudeste asiático, pero el desacuerdo de China evitó que ese máximo órgano condenara a ese régimen.

Las protestas estallaron hace cuatro semanas tras el encarecimiento de la gasolina y el gas para cocinar, lo que dificulta aun más la vida de los habitantes del empobrecido país. Los monjes se unieron algo después a las acciones, pero ahora pasaron a primer plano. Las manifestaciones multitudinarias reflejan también décadas de frustración contenida por los 45 años de poder militar continuo.

Testigos estimaron que 100 mil personas se tomaron las calles el miércoles, pese a los temores de una repetición de la sangrienta represión de un levantamiento de 1988, cuando los soldados mataron a unas tres mil personas.

"Están marchando por las calles, con los monjes en el medio y gente común a ambos lados. Los están escudando, formando una cadena humana", señaló un testigo en medio de bramidos de furia casi ensordecedores contra las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, al caer la noche del miércoles la multitud se dispersó antes del toque de queda que rige en la ciudad. En la segunda ciudad del país, Mandalay, también bajo toque de queda, la Comisión de Derechos Humanos de Asia informó que no hubo oposición para que 10 mil personas protestaran contra la pobreza en una nación que hace 50 años se veía como una de las más prósperas de Asia y hoy es una de las más inestables.

En la ciudad costera de Sittwe, en el noroeste, en donde se reunieron las mayores multitudes fuera de Rangún, los residentes dijeron que 10 mil personas tomaron las calles el miércoles, el día santo del budismo.

Estados Unidos y la Unión Europea condenaron la violencia contra los manifestantes. En un comunicado luego de una reunión ministerial al margen de la Asamblea General de la ONU, EU y los 27 miembros de la UE apelaron a los gobernantes militares para que detengan la violencia e inicien un diálogo con los líderes pro democracia, incluyendo a Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz 1991, y a grupos étnicos minoritarios.

La UE y EU también pidieron a China que ejerza su influencia y presione al régimen militar de Myanmar para que cesen los actos violentos contra la población civil e instaron a las autoridades de Rangún a que reciben "cuanto antes" al enviado especial del secretario general de la ONU, Ibrahim Gambari.

El embajador de EU ante la ONU, Zalmay Khalilzad, dijo que era importante que Gambari sea admitido en Myanmar inmediatamente. "Es muy importante que esto sea hecho de manera urgente", sostuvo Khalilzad. "No sería bueno para el señor Gambari visitar cementerios después de que muchos más birmanos hayan muerto", agregó. Myanmar, con cerca de 47 millones de habitantes, fue señalado ayer como el país con mayor corrupción d el mundo, según el informe de 2007 de la organización Transparencia Internacional (TI).