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México.- En 2007 el robo de secretos industriales y de propiedad intelectual fue el delito informático más común (35%), seguido por las amenazas y difamaciones (30%), fraudes y abusos de confianza (20%), fraudes financieros o phishing (10%), pornografía infantil y otros (5%), de acuerdo con un reporte presentado por Mattica, un laboratorio de cómputo forense (eForense) en México.
Andrés Velázquez, director de Investigaciones Digitales de Mattica explicó que 18% de los robos de secretos industriales y de propiedad intelectual los realizan "hackers" que entran a los sistemas de cómputo.

El resto (82%) los ejecutan empleados de las empresas, aunque un 34% de los involucrados no lo saben, pues se convierten en partícipes involuntarios, debido al poco conocimiento que tienen de los sistemas de cómputo.

Por ejemplo, agrega, abren una página de internet o ejecutan un programa inadecuado, desactivan un programa de seguridad o revelan una contraseña.

Dante Ferrini, director de Seguridad de la Información de Mattica señaló que en 2007 se observó un aumento en los delitos relacionados con la pederastía y los fraudes bancarios, aunque los bancos siguen siendo las instituciones con los mejores sistemas de seguridad de la información.

A pesar de que en las instituciones públicas y privadas "se tiene una mayor conciencia, a la par hay una menor intención de gastar en seguridad. El promedio de presupuesto para seguridad de una empresa grande, con presencia
nacional, no supera los 100 mil dólares, siendo que los riesgos superan millones de dólares".

En cuanto a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), declaró: "No están invirtiendo en seguridad, el costo todavía es percibido como demasiado alto para justificar una inversión. Están comprando soluciones tipo aspirina, antivirus, antispyware que solucionan pequeños problemas y no realmente lo de fondo".

En relación a los bancos destacó que en las operaciones por internet (banca electrónica) han logrado disminuir los fraudes, gracias a dispositivos de seguridad como los tokens y campañas informativas.

"Hoy lo que subsisten son fraudes muy focalizados, empleados, funcionarios bancarios que tienen acceso privilegiado. Lo óptimo para las empresas financieras es contar con una estrategia integral", es decir, que proteja a los usuarios en banca electrónica, sucursales y cajeros automáticos.

En el comercio electrónico manifestó que la seguridad es alta al comprar con empresas confiables.

Finalmente, el directivo también sugiere que cada empresa investigue a qué riesgos está expuesta (amenazas como virus, "hackers", fallas en lo sistemas de cómputo, entre otros) e invierta en seguridad únicamente con base en sus necesidades, ya sea softwares especializados (firewall, antivirus), códigos para el acceso del personal a determinada información, capacitación, entre otros. (El Universal)