La Antigua, Veracruz.- La primera casa que el conquistador español Hernán Cortés construyó en México con corales y piedra de río será rescatada de los brazos de árboles centenarios que la han cubierto durante los últimos cinco siglos.
La vivienda, en pie gracias a las raíces de árboles que se hicieron cargo de apuntalar y fijar sus piedras y muros, será restaurada por un grupo multidisciplinario de investigadores, financiados por empresas privadas y autoridades estatales y federales.

Edificada en la localidad de La Antigua, en el estado de Veracruz, a 400 kilómetros de la capital de México, en el siglo XVI, aún pueden distinguirse perfectamente la entrada principal, un horno para elaborar pan, los cimientos y parte de los muros de múltiples habitaciones.

Un grupo de investigadores pertenecientes al Instituto Nacional de Antropología e Historia y al Instituto de Ecología de Xalapa se encargará de los trabajos de restauración que pretenden frenar el deterioro de la casa, ejemplo de sincretismo de dos culturas.

"De lo que se trata -explicó a Efe el director del Instituto de Ecología, Miguel Equihua Zamora- es de rescatar la histórica casa conservando su esencia de ruina, en una convivencia total entre la naturaleza y la construcción histórica".

Los trabajos pretenden mantener su actual estructura, con la restauración de la mampostería, pisos y dinteles y con la poda controlada de los árboles que le han permitido su subsistencia, indicó Equihua.

Los documentos históricos aseguran que Hernán Cortés desembarcó en 1519 en el islote de San Juan de Ulúa, exactamente frente a las costas en las que se asienta hoy el moderno puerto de Veracruz (Golfo de México).

Ahí mandó construir algunas chozas y se encargó de formar un ayuntamiento al que denominó "La Villa Rica de la Vera Cruz", que le permitiera evadir las órdenes del gobernador de la isla de Cuba, Diego de Velásquez.

Con lo que no contó Cortés -según los documentos oficiales- fue con los fuertes vientos y huracanes que hacían peligrar continuamente la población, pero sobre todo, las embarcaciones.

Por ello decidió buscar otro lugar para ubicar a su gente y fundó en 1525 esta población, actualmente llamada La Antigua, a la orilla del río Huitzilapan, donde ya tierra adentro las naves encontraron puerto seguro.

Este pequeño poblado llegó a tener en 1574 unos 200 españoles residentes y más de 600 esclavos negros que se hacían cargo de transportar la carga que llegaba y salía por el islote de San Juan de Ulúa.

Aún hoy, los pobladores mantienen vivo y en perfectas condiciones el enorme árbol donde Cortés amarraba sus embarcaciones, así como la iglesia del Rosario, que es considerada como la primera que se construyó en la Nueva España.

Orgullosos, los habitantes de este pueblo muestran a los visitantes los restos de la Casa de Cortés, la cual sufrió un fenómeno singular y distinto a otros sitios tropicales donde las viejas construcciones abandonadas suelen ser destruidas poco a poco por el crecimiento vertiginoso de la vegetación.

Aquí por el contrario, distintas variedades de plantas se encargaron de mantener en pie la construcción, según el análisis de investigadores expertos en vegetación encabezados por Griselda Benítez Badillo y Teresa Pulido-Salas.

Para preservar el patrimonio histórico pero sin afectar la esencia de la Casa de Cortés, los investigadores pretenden realizar podas selectivas de ramas, raíces y fustes, así como mantener un control químico del crecimiento de los árboles sobre los muros.

El proyecto también busca restaurar las mampostería de piedra muca, bola y ladrillo por medios tradicionales, recatar sus pisos originales e integrar una estructura de vigas de madera para estabilizar los muros del local que fue la cocina y otros anexos.

La Fundación "Casas Geo", empresa dedicada a la construcción de viviendas, junto al Gobierno de Veracruz, aportaron 300.000 pesos (unos 27.000 dólares) para la contratación de arquitectos especialistas en monumentos históricos y la realización del proyecto ejecutivo.

La rehabilitación de los muros se prolongará durante un año mientras que el proyecto de restauración de la vegetación y jardines concluirá en unos siete años.