Virginia Bautista/Excélsior
Los vestigios que se conservan, explica el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que encabeza un proyecto para su rescate, dan testimonio de un espacio que superaba los 350 metros cuadrados, construido con gruesas paredes de piedra. "La planta arquitectónica tiene forma rectangular y conserva los muros laterales y una cabecera. Destacan una arquería integrada a las paredes y algunos restos de aplanado y ventanas".
México, D.F..- La primera construcción religiosa española en la Huasteca potosina, la única ermita que se construyó por instrucciones directas del conquistador Hernán Cortés hacia 1523 en El Jopoy, poblado del municipio de Coxcatlán, enfrenta un grave deterioro.

"La flora ha cubierto gran parte de la estructura arquitectónica y ello ha contribuido al deterioro de aplanados, vanos e incluso al colapso de algunas secciones de los muros", comentó vía telefónica el arquitecto Ramón Moreno Carlos.

Los vestigios que se conservan, explica el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que encabeza un proyecto para su rescate, dan testimonio de un espacio que superaba los 350 metros cuadrados, construido con gruesas paredes de piedra. "La planta arquitectónica tiene forma rectangular y conserva los muros laterales y una cabecera. Destacan una arquería integrada a las paredes y algunos restos de aplanado y ventanas".

Otro de los problemas a resolver, prosigue, es que la antigua ermita, cuya apariencia es "casi una ruina", se localiza en el actual cementerio de El Jopoy. "Si bien la mayoría de las tumbas han sido colocadas en el exterior, ya existen algunas en el interior. Nuestra propuesta es que se pudieran reubicar, si no hay oposición de la comunidad indígena.

"Para el caso, nos reunimos con el Cabildo y el presidente municipal de la administración anterior y acordamos que antes de iniciar cualquier labor habría un trabajo de campo para sensibilizar a la gente, invitarla a revalorar el lugar, que no sienta que las decisiones son una imposición", agregó.

El equipo de estudiosos, en el que también participan los arqueólogos Maurilio Perea y Claudia Walz, ha realizado un levantamiento gráfico y fotográfico del sitio; un registro y análisis de fábricas, materiales y estado de conservación, y una investigación histórica.

"La propuesta contempla tres etapas. La primera consiste en llevar a cabo una investigación arqueológica, con sondeos y calas al interior y exterior del espacio; para el caso, se pretende ubicar niveles y fábricas constructivas y, especulando un poco, la posibilidad de encontrarnos con entierros de la época de Cortés y posteriores.

"La segunda implica la consolidación de arquerías y muros, recuperar las dimensiones y perfiles formales, erradicar la flora nociva y parásitos y, desde luego, preservar la autenticidad de la intervención y los elementos originales. Y la tercera consistiría en sensibilizar a los pobladores para acordar la posibilidad de instalar un museo comunitario", detalló Moreno Carlos.

El restaurador e historiador comentó que será necesario un presupuesto inicial cercano al medio millón de pesos: 200 mil pesos para la investigación arqueológica, el rescate físico del sitio y la consolidación de la estructura, "considerando que la labor de arqueólogos, antropólogos y arquitectos del INAH formaría parte de una asesoría y trabajo sin costo directo"; 100 mil pesos para la creación del museo de sitio, y 150 mil más para mejorar y señalizar el camino de acceso. Las labores podrían realizarse en seis meses.

"El cambio de administraciones municipal y estatal mantiene en un impase la ejecución del proyecto, sin embargo, a través de la organización Restauradores Sin Fronteras, se está elaborando un expediente para solicitar apoyos internacionales, con el fin de intervenir de forma urgente en el rescate de este sitio amenazado", concluyó.

Los pasos del conquistador

Hernán Cortés estuvo en la región de la Huasteca de 1522 a 1523, tiempo en el que no sólo expandió su dominio militar, sino que participó en las primeras acciones de conquista espiritual.

Al cabo de su incursión en el territorio, comentó el arquitecto Ramón Moreno, el ejército español y sus aliados indígenas confrontaron al ejército local, obteniendo una importante victoria en Ayotochcuitlatlán, que corresponde -según las crónicas de la época- al actual poblado de Coxcatlán.

Después, Cortés y su ejército fueron enfrentando contrastes: en la región encontraron poblaciones afables, pero en las zonas más cercanas al Pánuco hubo grupos hostiles que alargaron el proceso de conquista en la región de la Huasteca.

"Esta situación, sumada a la necesidad de un mayor control de los indígenas ya sometidos, fue quizá el impulso que llevó al conquistador español a tomar decisiones como la edificación de espacios civiles, militares y religiosos, como la ermita de El Jopoy.

"Actualmente, para el resto del estado, fuera de los académicos e historiadores, el sitio es casi desconocido, por lo que su rescate recuperaría rasgos culturales de una memoria casi perdida", aseguró el egresado de la Universidad de Alcalá y El Colegio de San Luis.