París, Francia.- Los aficionados galos de la selección nacional de Francia mostraron hoy su resignación ante la prematura eliminación de los "bleus" del Mundial de Suráfrica, del que se despide sin lograr ni una sola victoria tras perder hoy contra la anfitriona, por dos goles a uno.
En la plaza de Trocadéro, en los alrededores de la Torre Eiffel, los aficionados se concentraron ante las pantallas gigantes -como viene siendo habitual- de la "Fan zone", esperando un milagro que no llegó a acontecer.

"Es desastroso, hace falta reconstruirlo todo y empezar de cero. Hay que cambiarlo todo", comentaba a Efe un joven aficionado al término del partido.

Otro fan, vestido aún con la zamarra "bleu", explicaba que el fiasco es "una gran decepción para todos los aficionados", y algo "inesperado", además de cargar contra unos jugadores que se negaron a entrenar por la expulsión de Nicolas Anelka de la concentración.

"No nos esperábamos ni de lejos esto, es irrespetuoso para los franceses", agregó el aficionado sobre el triste papel que ha llevado a cabo Francia en Sudáfrica, con motines e insultos incluidos.

Ante ello, un brillo de esperanza se atisba en Francia y tiene nombre y apellido, Laurent Blanc, el nuevo seleccionador que recoge el testigo de Raymond Domenech.

"Justo antes del Mundial sólo esperaba una cosa, que llegara Laurent Blanc, porque con él algo se puede hacer. Los franceses tenemos confianza en él", confesó un seguidor.

Con el pitido final, los aficionados emprendieron una marcha silenciosa y se dispersaron sin incidentes, resignados, frente a un importante dispositivo policial.

Tan sólo algunos aficionados argelinos, una de las colonias extranjeras más numerosas en Francia, parecían mantener la alegría, a la espera de que su selección, aún viva en la competición, dé la campanada y alcance unos octavos de final que se le han resistido a los franceses.