Fabiola Palapa/La Jornada
México, D.F..- El historietista Abel Quezada Calderón (Monterrey, 1920-Cuernavaca, 1991) exploró las posibilidades informativas, narrativas, fabuladoras y críticas del dibujo caricaturesco, género que tuvo como espacio de desarrollo y difusión las modestas páginas de las publicaciones periodísticas.
Cerca de un centenar de obras gráficas de temática urbana -cartones, viñetas e ilustraciones- integran la muestra retrospectiva del cartonista, cuentista, pintor y trotamundos que el 23 de noviembre será inaugurada en la Galería Abierta Rejas de Chapultepec de la ciudad de México.

Con la curaduría de Alfonso Morales, la exposición Adorable y enemiga: la ciudad de México en los trazos de Abel Quezada recorre medio siglo, de los años 30 a los 80 de la centuria pasada.

Durante ese periodo el ilustrador dedicó buena cantidad de sus cartones a comentar las aventuras cotidianas del híbrido imponderable de la revolución-gobierno, en el periodo que va de mediados del sexenio avilacamachista a los comienzos del salinista, y en particular los cartones elaborados entre 1956 y 1988.

Artista del extravío y la vagancia

Alfonso Morales consideró que Abel Quezada creó una de las crónicas menos complacientes y más antisolemnes de la vida y milagros de la vida pública en el México moderno -un país cada vez más industrial, urbano y cosmopolita-, que no conocía más gobiernos que los emanados de la revolución institucionalizada.

El caricaturista retrató las costumbres, ambientes y personajes de la capital mexicana mediante un estilo en el cual la caligrafía, el dibujo y otros recursos gráficos se ensamblaban para articular un comentario de actualidad, explicitar una propuesta racional o desquiciada, y contar una fábula o un cuento corto.

"Reconocido por los cartones en los que exhibía los inútiles desplantes de nuestro patrioterismo y la picaresca convenenciera de nuestra clase política, Quezada fue también un notable retratista de los ambientes, calles y tertulias de la capital mexicana, la ciudad-república en que se concentraba, como ahora, lo mejor y lo peor de la nunca bien ponderada raza de bronce", detalló Morales.

Asimismo destacó que el historietista fue un artista del extravío y la vagancia, que se hizo cargo de las pasiones, padecimientos y placeres producidos por una ciudad que ofrecía sobradas razones para ser al mismo tiempo, y en proporciones cambiantes, adorable y enemiga.

Explicó que los cartones del artista cambiaron "el rostro de esa urbe trasnochadora y antojadiza -sobre todo durante la regencia de Ernesto P. Uruchurtu, quien la gobernó de 1952 a 1966-, del lamento nostálgico por la pérdida de lugares y costumbres que fueron entrañables a Quezada".

La exhibición reúne obras gráficas del historietista publicadas en Ovaciones, Cine Mundial, Ultimas Noticias de Excélsior, Excélsior y Novedades o que le fueron encomendadas para ilustrar campañas publicitarias.

La ciudad, el cine, los deportes, los toros y los espectáculos son los temas abordados en sus colaboraciones en la primera mitad de los años 50.

Quezada participó del auge de la historieta mexicana que se vivió entre los años 30 y 50 del siglo pasado con las aventuras y episodios de Máximo Tops, Los Tarzanes, La Mula Maicera, Primo Carnera y Rayo Veloz. En 1943 inició su carrera de cartonista, ofreciendo la novedad de un estilo desparpajado, en el que texto y dibujo se combinan, complementan y contraponen.

En el prólogo del libro Abel Quezada: el sistema, los mejores cartones, Alfonso Morales escribió: "Por largos 45 años, el cartonista observó la aparente quietud del valle de la eterna dicha posrevolucionaria. Primero como parte del público de la galería y al final desde su luneta numerada, hizo la crónica taurófila, hípica o beisbolera de la política nacional. Para esta actividad interdisciplinaria, que involucraba todas las artes y oficios, desde la oratoria, la pirotecnia y la pintura mural hasta lo que hoy llamaríamos performance y fotografía construida, Abel Quezada reclamó el estatus de rasgo idiosincrásico y pidió se le considerara entre nuestras tradiciones populares.

"Adorable y enemiga: la ciudad de México en los trazos de Abel Quezada invita a los habitantes de la urbe a rencontrarse con un clásico de la caricatura mexicana: el legendario creador de Gastón Billetes, el Charro Matías, la dama caritativa de las Lomas, el policía con moscas y el perro Solovino", indicó el curador de la exposición.

Abel Quezada, historietista, cartonista, ilustrador y cuentista nació en Monterrey Nuevo León, el 13 de diciembre de 1920. Desde su infancia, su afición por las historietas y trazar monitos lo hizo trasladarse al Distrito Federal en 1936 para convertirse en dibujante profesional.

En los años 50 del siglo pasado fue parte del grupo de periodistas e intelectuales que, con Julio Scherer a la cabeza, se esforzó por ampliar los márgenes de libertad de la prensa mexicana hasta que una maniobra del presidente Luis Echeverría los obligó a abandonar el periódico Excélsior en julio de 1976, lo que posteriormente dio origen a la revista Proceso y los diarios unomásuno y La Jornada.

Quezada definió la pintura como "lo más cercano a la felicidad que existe", ya que en los años 60 se convirtió en pintor de fines de semana. Una exposición de sus historietas y cartones se organizó en el Museo Rufino Tamayo en 1984 y al año siguiente el Museo de Arte Moderno presentó sus pinturas.

Sus cuadros, escenas y retratos, que son la memoria de sus viajes, amores, sueños y nostalgias, se mostraron en galerías de Milán, París y Ginebra en 1990. Su obra periodística y pictórica fue recogida en los siguientes libros: Cartones (1958), El mejor de los mundos posibles (1963), Imágenes de Japón (1972), 48,000 kilómetros a línea (1973), El mexicano y otros problemas (1976), Nosotros los hombres verdes (1985) y Abel Quezada: dibujante (1984).

El historietista que a lo largo de su vida siempre quiso huir de la solemnidad, coleccionista de ríos, bares y hoteles, murió el 28 de febrero de 1991 en su casa de Cuernavaca.

La asociación Abel Quezada y el Museo de la Ciudad de México preparan una revisión integral de la obra multidisciplinaria delcartonista, la cual se presentará en el curso de 2010.

La Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, en colaboración con el Laboratorio Mexicano de Imágenes y la Fundación BBVA Bancomer, organizó la exposición que revalora la obra gráfica, pictórica y literaria de Abel Quezada.

La retrospectiva Adorable y enemiga: la ciudad de México en los trazos de Abel Quezada podrá visitarse al aire libre del 23 de noviembre al 10 de enero de 2010 en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec, ubicada en Paseo de la Reforma, a un costado del Bosque de Chapultepec.