El Universal
Afirman que tras la historia que Hollywood ha inmortalizado en cuatro cintas existe un hombre llamado Otto Rahn, quien también estaba obsesionado con el Santo Grial, pero que nunca obtuvo a la chica.
Londres.- Muy poco es seguro de la corta vida de Otto Rahn. Pero una de las pocas cosas que se pueden decir de él con certeza es que no se parecía nada a Harrison Ford. Sin embargo, no hay duda de que Rahn, un pequeño hombrecillo con cara de comadreja, de sonrisa discreta y un mar de cabello negro, sirvió como inspiración para el papel más famoso de Ford, Indiana Jones.

En la edición del jueves pasado, el periódico inglés Daily Telegraph reprodujo la historia del Indiana Jones original.

Al igual que Jones, Rahn era arqueólogo, detestaba a los nazis y estaba obsesionado con encontrar el santo grial.

Sin embargo, mientras que Jones gozó de un enorme éxito en la taquilla, la obsesión de Rahn terminó costándole la vida.

No obstante, Rahn es un personaje tan extraño, y su historia más, que el simple hecho de considerarlo como el insólito progenitor de Indiana Jones es perjudicarlo. Se trató de un hombre que entró en un terrible pacto Faustiano: recibió todos los recursos necesarios para hacer realidad su sueño, pero con una condición: a cambio, tenía que encontrar algo que, si es que existía, no hubiera sido visto en al menos dos mil años.

Algo que podemos decir con certeza es que Rahn nació en 1904 y desde muy joven se sintió fascinado por el Santo Grial. En la universidad se sintió inspirado por el ejemplo de otro arqueólogo alemán, Heinrich Schliemann. En gran medida como resultado de leer La Ilíada, Schliemann encontró lo que el creía eran las ruinas de Troya en la costa occidental de Turquía.

Rahn decidió que haría algo mucho mayor: utilizaría el Parsifal épico del siglo XIII como su guía para encontrar el Santo Grial. ¿Por qué pensó que el Parsifal lo llevaría a su objetivo?

Es un poco engañoso, y, como todo lo relacionado al Santo Grial, nunca hay que menospreciar el poder de hacerse ilusiones.

Empero, Rahn también era un serio académico y entre más estudiaba el Parsifal, más se convencía de que los cátaros, la secta medieval cristiana, guardaban el secreto del paradero del Santo Grial. En 1244, poco después de que los cátaros fueran masacrados por las cruzadas católicas, tres caballeros cátaros supuestamente habían escapado por el muro del castillo de Montsegur en el área francesa de Languedoc. Con ellos, escondido en una bolsa de yute, iba una copa que supuestamente era el Santo Grial.

Rahn llegó a Montsegur en el verano de 1931. No encontró el Grial, pero sí encontró un complejo de cuevas cerca de ahí que los cátaros utilizaban como una especia de catedral subterránea. Si no hubiera sido por su optimismo, lo más probable es que se hubiera encogido de hombros y hubiera vuelto a casa. No obstante, Rahn, no era del tipo de los que regresan a casa y decidió escribir un libro llamado Cruzada contra el Grial en el que describió su búsqueda.

Fue en ese momento cuando Rahn conoció a su Mefistófeles. Un día de 1933 recibió un misterioso telegrama en el que le ofrecíanmil reichsmarks al mes por escribir la secuela de su libro. El telegrama no estaba firmado, pero le indicaba que se dirigiera a una dirección en Berlín, 7 Prinz Albrechtstrasse.

Cuando llegó, se sintió comprensiblemente sorprendido al ser recibido por la sonriente figura de Heinrich Himmler, dirigente de la SS de Hitler. Himmler no sólo había leído su libro, sino que prácticamente sabía todo sobre el tema de memoria. Por primera vez en su vida Rahn conoció a alguien todavía más obsesionado que él con encontrar el Grial. De hecho, Himmler estaba tan confiado de encontrar el Grial que ya había preparado un castillo, Wewelsburg en Westphalia, para su llegada. En el sótano, rodeado de bustos de nazis importantes, estaba un pedestal vacío destinado al Grial.

Todo lo que Rahn tenía que hacer era encontrarlo. Evidentemente no sabía en lo que se estaba metiendo. En un principio Rahn no encontró razón alguna para unirse a la SS, pero cuando se enteró de que Himmler se sentiría complacido, decidió hacerlo. Un par de semanas después un amigo se lo encontró portando el uniforme negro de Sturmbannführer de la SS y le preguntó que qué rayos estaba haciendo.

`Un hombre tiene que comer', respon dió Rahn pusilánimemente. ¿Que se supone que debía hacer? ¿Decepcionar a Himmler?

Rahn ahora contaba con el apoyo total de la SS

Sin embargo, no tenía ninguna excusa para no haber encontrado los artículos. Escribió otro libro, con el nada atractivo título La Corte de Lucifer: un Viaje Heréjico en Busca de los Portadores de la Luz, que detallaba sus últimos esfuerzos por encontrar el Grial.

Quizá es demasiado esperar que un buscador profesional del Santo Grial tenga una prosa muy estilizada. Sin embargo, sus libros parecían escritos como si hubiera estado encerrado en una pesada armadura al momento de escribirlos. "Miren, les voy a decir un secreto", escribió en La Corte de Lucifer. `Ha llegado el momento de que el novio corone a la novia: adivine dónde yace la corona. A la media noche, porque la luz es clara en la oscuridad".