Redacción
Saltillo, Coah.- En febrero del año pasado, Jesús Florentino González Cano dejó de ir a la escuela. Murió de cetoacidosis, una enfermedad asociada a la diabetes. Ahora, a sus compañeros de la Secundaria Urbano Flores les sacaron sangre, los midieron, pesaron y llevan bajo el brazo su historial clínico.
Aprendieron la lección, impulsados por el Proyecto Florentino, sus padres accedieron a que sus hijos fueran revisados por estudiantes de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, luego saldrán con recomendaciones y cuidados bajo el brazo.

"Lo que esperamos es que los alumnos lleven un récord de su salud y si necesitan una orientación nutricional se les va a dar -dijo la maestra Julia Monserrat Márquez Avila-. Ahora los niños comen mucha chatarra, suben sus niveles de glucosa y ni cuenta se dan los padres de familia.

"El año pasado, el caso del alumno Florentino encendió los focos de alerta sobre el cuidado de la salud. A raíz de eso y con la intervención de la sociedad de padres de familia y de la dirección estamos llevando a cabo este proyecto", indicó.

"Es necesario concienciar a los padres de familia, involucrar a los muchachos de lo importante que es prevenir las enfermedades", consideró la maestra de secundaria.

El proyecto

En esta ocasión, explicó Víctor Manuel Ibarra Palmerín, de la Facultad de Medicina, se iniciarán las historias clínicas con exámenes médicos. "Los alumnos llegan, se les da su hoja. Les toman muestra de sangre, en las que se les diagnostican las disfunciones de salud, peso y talla. Luego se les hace la historia clínica, de salud y familiar".

Este es el proyecto Florentino de la sociedad de padres de familia, que consiste en hacer a toda la población escolar una historia clínica y con la Facultad de Medicina se hace un seguimiento, se informa a los padres y se atiende al menor.

Por su parte, la tesorera de la Sociedad de Padres de Familia, Magdalena Reyes Valdés, indicó que esta es la primera vez que se realiza un programa de este tipo en la escuela.

"Y esperamos que se continúe, y sería ideal que otras escuelas lo hicieran. Que sea monitoreada la salud desde siempre, desde pequeños. Los padres debemos ser responsables, tener un hijo implica eso, sin necesidad de que haya una obligación externa de por medio", consideró.

Sí al antidoping

Aunque en esta ocasión el examen antidoping no fue incluido en el historial médico de los alumnos de la Secundaria Urbano Flores, maestros y padres de familia consideran que es un asunto de salud que debe ser tomado en cuenta.

"Es un tema de salud que no debe escandalizar. Qué dicha de los padres de familia saber, porque a veces somos los últimos en enterarnos de que nuestro hijo consume drogas. Aunque cualquier adicto, alcohólico o drogadicto lo último que quiere es que le hagan un examen, éste puede integrarse en una historia clínica sin decirle al menor, pero a los padres sí", consideró Magdalena Reyes Valdés, de
la Sociedad de Padres.

Para la maestra Julia Monserrat Márquez Avila, el enfrentar a las adicciones no tiene vuelta de hoja. "Como madre de familia y maestra estoy de acuerdo y aquí hay preparatorias, a lo mejor privadas, en donde los están realizando. A mí me da mucha tranquilidad porque en una forma muy discreta se podría llamar al padre de familia y decirle lo que está pasando y las soluciones que hay.

"Y permitiría canalizarlos porque en la escuela no vamos a hacer todo. Como madre de familia y maestra me gustaría que todos lo aceptaran. No saberlo cuando es un drogadicto empedernido, no se puede hacer nada y sufre más", añadió la docente.

Esto es para prevenir; encontraríamos al muchacho en el momento preciso para llamar al padre de familia, al muchacho y encauzarlo, hacerle ver el daño que se está causando a su cuerpo, salud y futuro, recalcó.

Por lo pronto, los expedientes médicos del Proyecto Florentino serán entregados el próximo lunes 17 de septiembre junto al jardín de rosas de la Secundaria Urbano Flores, un símbolo de que aún se recuerda al muchachito robusto de la banca seis, a Florentino.



FLORENTINO

Aprendió a manejar a los 13 años, practicaba tiro al blanco, leía mucho, estaba en la rondalla, hizo teatro y de todo. Como si supiera que en la segunda semana de enero su madre escucharía que sólo le quedaban unas horas de vida.

Luego de peregrinar en tres de los hospitales más importantes de la ciudad, Jesús Florentino fue diagnosticado con depresión, luego cuando no pudo mover brazos y piernas, pensaron que estaba "chiflado".

Ya en una clínica privada, un análisis de sangre mostró una medición de glucosa que lo puso en coma. La insulina llegó demasiado tarde, los azúcares de la sangre fueron consumidos y por sus venas prácticamente circuló ácido.

Este cuadro crítico lo lleva a la muerte y el 21 de marzo su recuerdo ya había construido un jardín de rosas en la Secundaria Urbano Flores. Ahora, el Proyecto Florentino llevará a la detección temprana de enfermedades y la obesidad.